El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los recientes ataques aéreos lanzados por fuerzas estadounidenses contra campamentos del Estado Islámico en Nigeria destruyeron por completo las bases operativas del grupo yihadista. La operación, según explicó, fue concebida como un “regalo de Navidad” y contó con coordinación directa con el gobierno nigeriano y la aprobación del presidente Bola Tinubu.

Trump realizó las declaraciones en una entrevista concedida a Politico, donde sostuvo que la ofensiva respondió a la necesidad de frenar una escalada de violencia extremista que, a su juicio, representa una “amenaza existencial” para comunidades cristianas en Nigeria, a la que incluso calificó como un escenario de “genocidio”.

«Los golpeamos con fuerza»

“Lo iban a hacer antes, y yo dije: ‘No, vamos a dar un regalo de Navidad’”, relató Trump en la entrevista publicada este viernes. “No creían que eso iba a suceder, pero los golpeamos con fuerza. Todos los campamentos fueron diezmados”, aseguró el mandatario, al referirse a los bombardeos contra posiciones del Estado Islámico.

Según Trump, la decisión de avanzar con la operación militar estuvo motivada por la falta de resultados de las autoridades locales para contener la violencia yihadista. En ese marco, recordó que su administración también impulsó restricciones de visado y sanciones contra ciudadanos nigerianos vinculados a ataques contra comunidades cristianas.

Coordinación con Nigeria y aval presidencial

Desde el gobierno de Nigeria confirmaron que la ofensiva se llevó a cabo durante el día de Navidad en la región noroeste del país. El Ministerio de Información precisó que se utilizaron misiles guiados por GPS lanzados desde drones MQ-9 Reaper. Y con un total de 16 municiones de precisión dirigidas contra objetivos vinculados al Estado Islámico.

El ministro Mohammed Idris detalló que los ataques se ejecutaron tras tareas de inteligencia, reconocimiento y planificación operativa conjunta. Y que los proyectiles fueron disparados desde plataformas ubicadas en el Golfo de Guinea. Imágenes difundidas por autoridades estadounidenses mostraron misiles lanzados desde un buque con bandera de Estados Unidos.

Sin víctimas civiles, según autoridades

Las autoridades nigerianas informaron que restos de las municiones impactaron en la localidad de Jabo, en el Área de Gobierno Local de Tambuwal, estado de Sokoto, y en Offa, estado de Kwara. De acuerdo con el comunicado oficial, no se registraron víctimas civiles como consecuencia de la operación.

Un funcionario del Departamento de Defensa de Estados Unidos, citado por la agencia Associated Press bajo condición de anonimato. Y confirmó que la operación incluyó intercambio de inteligencia y que contó con la aprobación expresa del gobierno nigeriano.

El trasfondo de la ofensiva

Nigeria enfrenta desde 2009 una persistente insurgencia yihadista protagonizada por distintos grupos armados. Entre ellos se destacan la Provincia de África Occidental del Estado Islámico —escisión de Boko Haram— y el grupo Lakurawa. El cual opera principalmente en los estados del noroeste.

Analistas de seguridad como Malik Samuel, del centro Good Governance Africa, señalaron que los bombardeos estadounidenses podrían haber tenido como principal objetivo a Lakurawa. Una organización que en el último año incrementó su capacidad operativa y su control territorial en zonas como Sokoto.