Según los datos del Banco Central, el índice que mide la relación entre el peso y las monedas de los principales socios comerciales —Brasil, China, Estados Unidos y la Unión Europea— se ubicó en su punto más alto desde mayo de 2023. La mejora en esta métrica responde tanto a la suba del dólar oficial como a la reciente debilidad de la moneda estadounidense a nivel global.

En paralelo, el déficit externo acumulado en el primer trimestre duplicó la proyección del FMI para todo el año. A pesar de ese dato, el Ministerio de Economía defendió la dinámica actual del tipo de cambio, al considerar que su evolución permitiría corregir los desequilibrios de la balanza de pagos sin afectar, por ahora, los niveles de inflación.

Luis Caputo, ministro de Economía, compartió un gráfico en redes sociales donde destacó que el tipo de cambio real se encuentra por encima de los niveles registrados tras la salida del cepo en 2015. Aunque luego aclaró que ese dato refería únicamente a la relación con el dólar estadounidense, la comparación sirvió como argumento político frente a las críticas opositoras.

¿Alcanzará para corregir el desbalance externo?

Distintas consultoras coincidieron en que la mejora del tipo de cambio real podría tener efectos positivos sobre la cuenta corriente, pero no lo consideran un factor suficiente. Desde LCG remarcaron que las exportaciones siguen estancadas, más allá del impulso puntual del sector energético. A su vez, pusieron en duda la efectividad de una devaluación sin una estrategia exportadora sólida.

La firma también advirtió que, aunque el real brasileño se apreció 9,6% desde diciembre, lo que mejora la posición relativa argentina, todavía no se alcanzaron niveles que permitan superar la restricción externa estructural. Algo similar indicaron en GMA Capital, donde observaron que el nuevo tipo de cambio podría favorecer la balanza comercial durante el segundo semestre, pero alertaron sobre el retroceso proyectado de las exportaciones agropecuarias tras el fin de los incentivos temporales.

Brasil, clave para la competitividad industrial

La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia subrayó la importancia de la relación peso-real: Brasil representa el 30% del tipo de cambio real multilateral, el doble que Estados Unidos y por encima de China o la Unión Europea. Esa relación directa con el principal destino de las exportaciones industriales argentinas refuerza la necesidad de un tipo de cambio competitivo, pero también estable.

En esa línea, Invecq sostuvo que un tipo de cambio real más alto, acompañado de tasas de interés positivas pero no excesivas, permitiría sostener la recuperación del crédito y reforzar el equilibrio macroeconómico. Abeceb, por su parte, destacó que el fortalecimiento de esta variable reduce la necesidad de intervención del Banco Central y ayuda a estabilizar la cuenta corriente.

Con un escenario externo todavía complejo, el Gobierno apuesta a que la flotación del dólar contribuya a sostener la competitividad sin encender la inflación. El desafío será sostener esa dinámica con resultados reales en la balanza comercial y no solo con índices técnicos.