El Banco Central de la República Argentina (BCRA) puso en marcha esta semana una ventanilla de liquidez inmediata que permitirá a los bancos venderle títulos públicos con acreditación en el mismo día. La medida, oficializada mediante la Comunicación B13021, entró en vigencia este lunes 28 de julio y busca facilitar la salida ordenada de bonos soberanos tras el retiro de las LEFI.

La herramienta llega después de una semana marcada por tensión cambiaria, con el dólar oficial superando los $1.300. El desarme abrupto de las Letras Fiscales de Liquidez liberó $10 billones sin alternativa inmediata para absorberlos, lo que presionó sobre el tipo de cambio y obligó al Gobierno a actuar con medidas de emergencia.

El nuevo esquema fue una de las propuestas que las principales cámaras bancarias —ADEBA, ABA, ABAPPRA y ABE— habían acercado al BCRA antes de que se confirmara la eliminación de las LEFI. En una carta privada fechada a mediados de julio, pidieron establecer una herramienta que permitiera obtener fondos inmediatos contra títulos públicos, similar a las ofrecidas por la Reserva Federal o el Banco Central de Brasil.

Esa propuesta no fue implementada de forma preventiva, pero terminó adoptándose casi en los mismos términos una semana después del salto del dólar. Las entidades habían advertido sobre los riesgos de discontinuar las LEFI sin instrumentos compensatorios y propusieron soluciones para evitar un desborde de pesos.

Una operatoria ágil con condiciones flexibles

Según el comunicado del BCRA, las operaciones podrán cargarse en tres tramos: de 19:00 a 20:30 del día anterior, de 8:30 a 9:30 del mismo día, y una tercera carga por título en la jornada. Entre las 9:00 y las 10:00, el Central publicará los precios de recompra y los bancos decidirán si ejecutan o no la operación.

La tasa ofrecida será la más alta entre el promedio operado y el cierre del día anterior, más dos puntos porcentuales. Este formato, según destacaron desde la sociedad de Bolsa Cohen, brinda previsibilidad a los bancos sin incentivar arbitrajes de corto plazo, y actúa como un piso de salida en momentos de estrés.

La medida representa un mecanismo alternativo al esquema que regía hasta principios de julio. Entonces, los bancos podían suscribir LEFI sin que computaran como exposición al Tesoro, lo que permitía esterilizar pesos sin complicaciones regulatorias. Tras la eliminación de ese canal, el mercado experimentó una baja abrupta de tasas y una corrida hacia el dólar.

Frente a ese escenario, el Gobierno adoptó acciones correctivas: suba de tasas, reinstalación de pases pasivos y licitación de deuda fuera del cronograma habitual. Pero además, decidió incorporar una herramienta más permanente que facilite la gestión de los activos públicos integrados en encajes.

Cómo funciona el precio de recompra y qué impacto tendrá

Según Outlier, la fórmula utilizada para establecer el precio base de recompra combina la tasa más alta entre la media ponderada de MAE y BYMA con la tasa de la última subasta del Tesoro, más dos puntos porcentuales. Esto asegura una tasa competitiva y configurable que permite a los bancos acceder a liquidez inmediata sin necesidad de desprenderse de sus tenencias de letras.

Además de dar respuesta a un reclamo sectorial previo, la medida busca acotar la volatilidad en la tasa de interés y ofrecer una herramienta eficaz para enfrentar eventuales episodios de tensión monetaria. También garantiza que los bancos no deban asumir riesgos de iliquidez al mantener títulos públicos como parte de sus encajes.

El nuevo instrumento habilitado por el BCRA representa, en los hechos, la aceptación tardía de un diagnóstico que el sistema bancario ya había anticipado. La carta enviada por las cámaras había advertido sobre los riesgos de retirar las LEFI sin alternativas inmediatas, y señalaba con precisión la necesidad de una ventanilla con acreditación en el día.

Al implementar este esquema luego del salto cambiario, el BCRA busca estabilizar el mercado monetario y prevenir nuevos episodios de estrés. La herramienta podría convertirse en un canal estructural de liquidez que facilite la administración de flujos bancarios sin necesidad de intervenir con medidas más disruptivas.