El consumo de las familias argentinas dio un salto inesperado durante la primera mitad del año. Según datos de Poliarquía Consultores, el Indicador de Consumo Familiar (ICF) registró un crecimiento del 45% interanual, lo que lo posiciona como el tercer mejor semestre desde 2008, solo por debajo de los picos que se dieron en 2011 y 2015, años marcados por elecciones presidenciales.

A diferencia de aquellos momentos, el repunte actual no se explica por un ciclo electoral, sino que aparece como una señal de recuperación post-ajuste tras el shock inicial que implicó la llegada de Javier Milei al poder.

Un índice que refleja el ánimo social

El ICF es un índice que releva, de forma mensual, el nivel de compras de dos rubros clave: electrodomésticos e indumentaria, sectores sensibles a la capacidad de gasto. Se trata de uno de los indicadores más representativos del ánimo social, ya que refleja la percepción sobre el ingreso disponible y las expectativas económicas a corto plazo.

En este sentido, el informe destaca un comportamiento dispar entre ambos rubros. Mientras las compras de electrodomésticos crecieron un 78% interanual, la indumentaria y el calzado lo hicieron en menor medida, con un 17%.

«El rebote del consumo está liderado por los bienes durables, que son más sensibles al crédito, las expectativas y la recomposición de ingresos», explicaron desde la consultora.

Recuperación en sectores vulnerables

Uno de los datos más llamativos del estudio es que la mejora fue más fuerte entre los sectores de menores ingresos, los jubilados, los mayores de 50 años y los habitantes del interior del país. Se trata de grupos que venían muy golpeados desde el inicio del gobierno libertario y que ahora exhiben señales de mayor capacidad de compra.

Sin embargo, los niveles más altos de consumo siguen concentrados entre los jóvenes y los sectores de mayores ingresos, lo que deja en evidencia que, a pesar de la recuperación, la brecha estructural entre clases sociales persiste.

«Los sectores populares crecieron más en términos relativos, pero los sectores medios y altos siguen siendo los que más consumen en términos absolutos», resumieron los analistas.

Un semestre con pocos precedentes

El ICF marcó 126 puntos en los primeros seis meses del año, un nivel que solo fue superado por los segundos semestres de 2011 (130 puntos) y 2015 (131 puntos). Ambos períodos estuvieron atravesados por campañas electorales, contexto que generalmente impulsa el consumo.

La suba de 2025, en cambio, se produjo sin estímulos políticos tradicionales, lo que la convierte en un fenómeno destacado para los analistas económicos y de opinión pública.

El giro post-ajuste

Durante los primeros seis meses de la gestión de Javier Milei, el indicador se había desplomado un 13%, cayendo a 87 puntos. Ese fue el impacto directo del ajuste fiscal y la licuación de ingresos. Desde entonces, el consumo comenzó a rebotar: +8% en el segundo semestre de 2024 y ahora +45% en el primer semestre de 2025.

«El consumo alcanzó el nivel más alto de los últimos diez años y el tercero más elevado desde que se inició la serie», concluye el informe.