La tensión entre EE.UU. y Brasil abre una oportunidad limitada para la economía argentina
El conflicto comercial entre Estados Unidos y Brasil podría generar cierto margen de acción para los exportadores argentinos, aunque los analistas advierten que la escala de la economía local está muy lejos de cubrir los volúmenes que Brasil dejaría de enviar al norte. La disputa se desató luego de que Donald Trump, en tono electoral, acusara al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de encabezar una persecución contra Jair Bolsonaro y, en represalia, impusiera un arancel del 50% a las importaciones brasileñas.
El gobierno de Lula anticipó que recurrirá a la Organización Mundial del Comercio y amenazó con replicar la medida mediante tarifas espejo. Trump, por su parte, respondió con una advertencia: cada vez que Brasil suba los aranceles, Estados Unidos hará lo mismo. Así comenzó una escalada que todavía es incierta, pero cuyas consecuencias comerciales ya están bajo análisis.
Carne, madera y celulosa, los sectores con potencial
Según cifras del International Trade Centre, Brasil exportó en 2024 más de USD 40.000 millones a EE.UU., cerca del 12% de sus ventas globales. Dentro de esos envíos, se destacan sectores como el mineral de hierro, productos aeronáuticos, madera, café, carne y frutas. Analistas argentinos observan que algunos de esos rubros podrían abrir una ventana de oportunidad para proveedores alternativos, aunque con límites estructurales.
Uno de ellos es Jorge Vasconcelos, economista jefe del IERAL, quien apuntó que «la mitad de las exportaciones brasileñas a EE.UU. son bienes industriales complejos, como aeronaves o maquinaria de construcción, rubros en los que Argentina no tiene presencia». Sin embargo, admitió que podría haber un “desvío de comercio” en áreas como carne o forestales.
El especialista del IERAL en el NEA, Gerardo Alonso Schwarz, detalló que la pasta celulósica y la madera perfilada serían los sectores mejor posicionados, aunque con enormes diferencias de escala. «Mientras Brasil exporta USD 3.300 millones al año en productos foresto-industriales a EE.UU., Argentina apenas alcanza los USD 150 millones», explicó.
La presión brasileña se trasladaría al mercado regional
Más allá del potencial de redireccionamiento hacia Estados Unidos, los especialistas alertan sobre un efecto inverso: los productos brasileños excluidos del mercado norteamericano podrían buscar nuevos destinos, entre ellos, Argentina. De hecho, las exportaciones de Brasil hacia nuestro país crecieron un 71% interanual en junio, mientras que las compras brasileñas de productos argentinos solo avanzaron 9%.
El propio ministro de Agricultura de Brasil, Carlos Fávaro, reconoció que intensificarán sus esfuerzos en mercados del Sur Global, incluyendo la Argentina. “Tienen un gran potencial de consumo”, remarcó. Las empresas brasileñas de carne, jugo de naranja y café ya están siendo convocadas para coordinar estrategias.
Limitaciones locales y el factor geopolítico
Los especialistas coinciden en que las oportunidades no serán aprovechadas de forma automática. Solo las empresas argentinas con experiencia exportadora, certificaciones ambientales y capacidad logística podrán insertarse en el comercio alternativo. “En este contexto, la posibilidad de atraer inversiones o escalar exportaciones depende de reformas estructurales que solo serían viables después de las elecciones de octubre”, advirtió Alonso Schwarz.
En el plano geopolítico, también entran en juego las tensiones regionales. La reciente cumbre de los BRICS celebrada en Brasil incluyó un acuerdo entre Lula y Xi Jinping para desarrollar una vía ferroviaria bioceánica que conecte el Mato Grosso con el Pacífico a través del puerto de Chancay, en Perú. El proyecto debilitaría la posición de la Hidrovía, principal canal de comercio exterior argentino.
Mientras tanto, la presión en el mercado interno podría aumentar, sobre todo si el conflicto entre Trump y Lula se prolonga. Si bien algunos sectores productivos ven una posibilidad de expansión, otros advierten que una sobreoferta brasileña podría ahogar aún más la competitividad local.