El empleo y la pérdida de ingresos ya preocupan más que la inflación
Mientras el Gobierno celebra la fuerte desaceleración de la inflación en los últimos meses, una nueva preocupación se posiciona en el centro de la agenda pública: el empleo y la capacidad de compra. En apenas un año, el miedo al aumento generalizado de precios dejó de liderar los sondeos de opinión, desplazado por el deterioro del ingreso real y la falta de trabajo de calidad.
Según un informe de Casa Tres, la inflación era citada como el principal problema por el 23% de los encuestados en marzo de 2024. Un año después, apenas un 5% la mencionaba. En cambio, las menciones al desempleo subieron del 4% al 11% y las referencias al costo de vida casi se triplicaron, al pasar del 3% al 8%.
La inflación interanual bajó al 43,5% en mayo, con una variación mensual del 1,5%, la más baja desde 2018. Este logro, impulsado por la política de ancla cambiaria y la contracción monetaria, se dio en paralelo a una recomposición acelerada de tarifas públicas y privadas que golpearon el bolsillo.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la canasta de servicios públicos aumentó 561% desde diciembre, contra una suba del 150% del IPC. El gas lideró los ajustes con un 1.482%, seguido por transporte (729%), agua (343%) y electricidad (316%), según el relevamiento del IIEP (UBA-Conicet).
Los ingresos no acompañan
La consultora EcoGo advirtió que la proporción del salario disponible, una vez pagados los servicios básicos, se encuentra en su nivel más bajo desde mediados de 2019. “El ingreso disponible después de afrontar servicios públicos y privados está por debajo de los niveles previos a la asunción de Javier Milei”, concluyeron.
En términos concretos, un hogar promedio con empleo formal necesitaba en mayo un 5,6% más de ingresos para cubrir la canasta que define a la clase media en la Ciudad de Buenos Aires, respecto a enero. Y la brecha es aún mayor para trabajadores informales o de menor calificación.
La semana pasada, el Indec confirmó que el desempleo llegó al 7,9% en el primer trimestre de 2025. Si bien la actividad económica creció un 6,1% interanual, la mejora no se tradujo en empleo suficiente. Los datos ajustados por estacionalidad muestran una suba de 0,7 puntos frente al trimestre previo.
La desocupación golpea con más fuerza a los jóvenes y mujeres. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la tasa subió casi dos puntos porcentuales. En el mismo grupo etario, también creció la informalidad: un 42% de los trabajadores no cuenta con cobertura previsional, y apenas el 17% de ellos aporta por cuenta propia.
Presión laboral y futuro incierto
La presión sobre el mercado laboral también aumentó. El índice que mide desocupados, subocupados y empleados que buscan otro trabajo llegó al 29,7% de la población económicamente activa. La mayor carga vino de quienes, aún teniendo empleo, están disponibles y dispuestos a cambiar.
Los economistas advierten que, aunque la inflación se modere, la percepción social de bienestar no mejorará si los ingresos no recuperan terreno y el empleo formal no se reactiva. En un escenario de crecimiento desigual, la motosierra fiscal muestra sus efectos más allá del índice de precios.
