Los bancos argentinos están recuperando su función esencial: prestar dinero al sector privado. Tras años en los que buena parte de sus recursos se destinaban al financiamiento del Estado, los números muestran un cambio de rumbo. En el último año, los préstamos a empresas y familias pasaron de representar el 31% de la cartera crediticia total al 58%, mientras que el crédito al sector público retrocedió del 69% al 42%.

El dato surge del último informe de la consultora Quantum, que analiza la evolución del sistema financiero tras el giro en la política monetaria. El trabajo, titulado con ironía “Los bancos, en su rol de bancos”, destaca que la intermediación bancaria se está fortaleciendo, con un crecimiento real del 101% anual en los créditos al sector privado, frente a un alza del 34% en los depósitos.

Una banca más activa y diversificada

La mejora en la confianza macroeconómica y el saneamiento del balance del Banco Central —cuya deuda fue en gran parte asumida por el Tesoro— permitieron a las entidades financieras redireccionar sus activos. Al mismo tiempo, el gobierno consolidó un superávit fiscal primario y financiero que redujo su necesidad de endeudamiento directo con los bancos.

Con este escenario, el activo del sistema bancario —principalmente conformado por créditos— creció un 14% en términos reales y alcanzó el equivalente al 30% del PBI. Dentro de este universo, el financiamiento en dólares al sector privado creció 180% interanual, aunque su participación aún es marginal (7% del total de activos).

Además, la cartera irregular —créditos con morosidad— se mantuvo estable en torno al 2%, señal de que el crecimiento del crédito no deterioró la calidad de los préstamos.

Depósitos en alza, pero los créditos avanzan más rápido

Del lado de los pasivos bancarios, la mejora también es clara. Los depósitos —tanto en pesos como en dólares— aumentaron su peso en el total del sistema financiero, pasando del 64% al 70% en relación con el total de pasivos. Se destacan los depósitos a plazo fijo y los fondos de money market, instrumentos de liquidez inmediata que hoy representan cerca del 5% del PBI.

Según Quantum, el total de depósitos en dólares alcanzó los USD 30.000 millones, con una suba del 73% en un contexto de tipo de cambio oficial estable y tasas positivas. Aun así, su peso relativo cayó, dado que el crédito creció más rápido que el ahorro bancarizado.

Menos deuda con el Banco Central, más con el Tesoro

Uno de los cambios más relevantes es la virtual desaparición de los pasivos remunerados del Banco Central (como Leliqs o pases pasivos) en los balances bancarios. En su lugar, las entidades financieras optaron por bonos del Tesoro nacional, en particular las nuevas Letras de Estabilización Financiera (LEFIs), que sustituyen la deuda del BCRA.

El informe detalla que, aunque la tenencia total de títulos del Tesoro aumentó un 30% en términos reales durante el último año, se redujo drásticamente la exposición a deuda en dólares (-51%).

En términos generales, se observa un reposicionamiento claro: menos activos públicos en cartera y más créditos productivos. Mientras los activos vinculados al Estado y al Banco Central cayeron un 34% en términos reales, los préstamos al sector privado se consolidaron como el nuevo motor del sistema.

Un giro que el Gobierno celebra

El equipo económico ve con buenos ojos al proceso. Según Federico Furiase, representante del Ministerio de Economía en el directorio del Banco Central, el crédito al sector privado “crece al 50% anual”, y eso permite una expansión de pesos por canales virtuosos, sin presión inflacionaria.

Desde el oficialismo destacan que los bancos están saliendo del esquema de financiar al Estado en forma casi exclusiva para retomar su función natural como intermediarios entre el ahorro y la inversión. El propio Furiase resumió esta idea al afirmar que la “remonetización” será tolerada cuando los pesos circulen hacia el sector productivo.