En un acuerdo de juicio abreviado, Gonzalo Sandoval (36) fue condenado a tres años de prisión condicional por haber matado a un vecino del barrio El Colmenar, tras enterarse de que había intentado abusar sexualmente de su hija menor de edad. El caso se resolvió con la calificación de homicidio en estado de emoción violenta.

Además de la pena en suspenso, la Justicia ordenó una reparación económica de $2 millones a la familia del fallecido, Anselmo Antonio Santillán (68), quien era exguardiacárcel y residía en las inmediaciones del lugar donde ocurrió el ataque.

Una reacción inmediata

El 15 de diciembre de 2024, cerca de las 19:00, Sandoval fue avisado de que su hija de 16 años se encontraba en la comisaría de El Colmenar junto a su tía. Al llegar, encontró a la adolescente en estado de shock y llorando. Fue entonces cuando la tía le relató lo sucedido: un hombre había intentado abusarla en un kiosco cercano. Y la joven lo había identificado como Santillán, un vecino conocido por comportamientos erráticos.

Apenas recibió esa información, Sandoval se dirigió al domicilio del acusado y lo golpeó de manera violenta hasta provocarle la muerte.

Perfil del fallecido y testimonios clave

Durante la investigación, el Ministerio Público Fiscal (MPF) incorporó el testimonio de varios testigos, entre ellos la tía de la menor —quien realizó la denuncia—, el hijo de Santillán, que reveló que su padre padecía demencia senil y era alcohólico, y una vecina que describió al fallecido como una persona desequilibrada, conflictiva y frecuentemente ebria. Aseguró, además, haberlo visto protagonizar actos aberrantes en la vía pública.

Estas declaraciones aportaron contexto al comportamiento del fallecido y ayudaron a comprender el estado emocional del imputado al momento del hecho.

Diagnóstico psicológico y decisión judicial

El informe elaborado por los peritos oficiales determinó que Sandoval actuó bajo un cuadro de “emoción violenta”. Un estado que, si bien no anula la comprensión ni la capacidad de autodeterminación, explica reacciones impulsivas ante una situación de fuerte impacto emocional. Este diagnóstico fue clave para modificar la calificación legal del hecho.

Finalmente, el Ministerio Fiscal concluyó que Sandoval era penalmente responsable del delito de homicidio en estado de emoción violenta. La pena impuesta fue de tres años de prisión condicional, sin cumplimiento efectivo, pero con condiciones y reparación económica.