El Ministerio de Salud de Tucumán avanza junto al Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA-CONICET) en la reactivación de la Leche Bio, un alimento probiótico que durante años fue clave en el tratamiento de patologías gastrointestinales en niños, niñas y adolescentes. El producto, desarrollado por científicos tucumanos, marcó un hito en la alimentación funcional en Argentina, aunque dejó de producirse en el país por razones vinculadas a la patente.

Desde el CERELA confirmaron que el objetivo inicial será retomar su elaboración con un fin estrictamente social. Estará destinada a pacientes pediátricos internados en el Hospital del Niño Jesús. Así lo explicó el director del organismo, Jean-Guy Joseph Leblanc, quien destacó el respaldo institucional a la iniciativa: «Es una grata noticia que el ministro de Salud, Luis Medina Ruiz, quiera reflotar la Leche Bio».

Un desarrollo tucumano con impacto global

Leblanc recordó que se trata del primer alimento probiótico desarrollado en Argentina, con certificación científica y propiedades que lo hacen apto para el consumo de cualquier persona. Actualmente, versiones similares de este producto se fabrican en más de 60 países. Sin embargo, en su lugar de origen dejó de producirse a raíz de trabas legales.

«Hoy la Leche Bio es reconocida y comercializada en todo el mundo, pero paradójicamente, no se fabrica en Tucumán ni en el país. Por eso, retomar su producción con fines médicos es un paso muy valioso», señaló.

Proyecciones futuras: yogur y queso Bio

Durante el encuentro entre autoridades sanitarias y científicos también se planteó la posibilidad de reconvertir el probiótico en nuevos formatos como yogur Bio o queso Bio, lo que permitiría ampliar su aplicación y facilitar la distribución. En todos los casos, se buscará preservar sus propiedades funcionales, especialmente su capacidad de reforzar la flora intestinal y mejorar la respuesta inmunológica en niños con cuadros digestivos complejos.

Leblanc remarcó que tanto el desarrollo como la reactivación de este alimento responden a un enfoque integral de salud pública: «No se trata sólo de innovación científica, sino de garantizar el derecho a una alimentación adecuada y segura para quienes más lo necesitan».