El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una medida largamente esperada por la industria argentina: la rebaja a 0% de los derechos de exportación para el 88% de los productos de exportaciones de manufacturados de origen industrial (MOI), lo que beneficiará a más de 3.500 empresas exportadoras. El decreto, que ya está redactado, será publicado la semana próxima en el Boletín Oficial.

Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) expresaron su satisfacción por una iniciativa que “va en la dirección correcta”, aunque marcaron con claridad los límites del anuncio: los grandes sectores exportadores, como el acero, la industria petroquímica, el aluminio y la automotriz, quedaron excluidos del beneficio fiscal.

El flamante presidente de la entidad, Martín Rappallini, lo sintetizó este jueves en una entrevista con Infobae en Vivo: «Es un pequeño gran paso en el camino de la competitividad». Y agregó: «Es positivo dejar de exportar impuestos, pero si quedan afuera los insumos estratégicos, no alcanza para transformar el perfil exportador del país».

Un alivio, no una transformación

Actualmente, las manufacturas de origen industrial pagan retenciones del 3% al 4,5%. La medida del Ejecutivo alcanzará a 4.411 de las 5.431 posiciones arancelarias que tributan, lo que representa cerca del 20% del total de exportaciones MOI. En 2024, ese grupo generó envíos por USD 3.804 millones, en un total de USD 22.053 millones exportados por toda la industria, aún por debajo del récord de USD 28.790 millones registrado en 2011.

Según datos del Gobierno, entre los productos beneficiados se encuentran bienes con alto valor agregado: autopartes, cosméticos, productos farmacéuticos, maquinaria agrícola, agropartes, cables, tubos, insecticidas, preparados hormonales, plásticos y piezas metálicas.

«Esta medida era una vieja demanda de la UIA, que venía reclamando un cambio en el esquema tributario que castiga la agregación de valor. Argentina es uno de los pocos países que grava sus exportaciones industriales con impuestos directos. Esto afecta la competitividad frente a otros países que subsidian a sus industrias», remarcaron desde la entidad.

Por qué no entraron los grandes complejos

En Casa Rosada reconocen que el equipo económico evaluó sumar a los sectores más dinámicos en exportaciones industriales, pero el costo fiscal que eso implicaría fue decisivo. Bajo la meta de superávit primario de 1,6% del PBI, acordada con el FMI, la prioridad es sostener la recaudación sin ceder terreno fiscal.

De hecho, por la misma razón, el Gobierno ya anticipó que no prorrogará la rebaja transitoria de retenciones al campo, que vence en junio. La apuesta de Caputo es equilibrar la carga tributaria sin comprometer el orden macroeconómico.

Fuentes oficiales indicaron que más adelante podrían evaluarse nuevas medidas para los sectores que quedaron fuera, si las cuentas fiscales continúan mostrando señales de mejora.