«Vacuna argentina contra el cáncer»: una historia de ciencia, persistencia y futuro
Después de más de tres décadas de trabajo ininterrumpido, un grupo de científicos del Conicet logró desarrollar una vacuna terapéutica contra el melanoma cutáneo. Se trata de una innovación médica argentina que ya fue aprobada por la ANMAT y está próxima a comenzar su comercialización, marcando un hito en la historia de la inmunoterapia oncológica.
El desarrollo fue liderado por el doctor José Mordoh, director del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer (FUCA), y referente internacional en terapias inmunológicas. «Nuestro objetivo fue lograr que el sistema inmune del paciente reaccione como lo haría frente a una amenaza externa, pero esta vez contra el propio tumor».
Una vacuna con una misión: tratar, no prevenir
A diferencia de las vacunas tradicionales, este nuevo desarrollo no busca evitar el cáncer, sino tratar a quienes ya han sido diagnosticados en etapas tempranas de la enfermedad. VACCIMEL, como fue bautizada, se administra luego de la cirugía para ayudar a eliminar células tumorales residuales que podrían generar recaídas.
La clave de esta estrategia está en enseñarle al sistema inmune a distinguir entre células normales y aquellas que se volvieron malignas. «Hace 40 años, nos preguntábamos por qué el sistema inmune no atacaba al cáncer. La respuesta era que el tumor se camufla, se vuelve invisible para el organismo. Por eso, el gran desafío fue ‘desenmascararlo’», sostuvo Mordoh.
Resultados positivos y apoyo privado
Los ensayos clínicos en modelos animales y humanos mostraron una mejora significativa en la sobrevida y una baja toxicidad. Especialmente, en comparación con tratamientos previos como el Interferón. Gracias a los buenos resultados, el Conicet y la Fundación Sales lograron licenciar la producción al laboratorio Pablo Cassará.
El melanoma fue elegido como foco inicial por su agresividad y por no estar inicialmente tratado con quimioterapia. Lo que dejaba al sistema inmunológico en mejor estado para responder. A futuro, se espera que esta línea de investigación se expanda hacia otros tipos de cáncer, aplicando la misma lógica inmunoterapéutica.
