El reordenamiento interno de la CGT ya está en marcha. Con la renuncia anticipada de Héctor Daer a continuar en la conducción de la central obrera, se aceleró el proceso político hacia la elección de nuevas autoridades prevista para noviembre. La fractura del bloque dialoguista, el retroceso de “los Gordos” y la falta de un liderazgo fuerte marcan un escenario de incertidumbre y disputas internas entre sectores históricamente enfrentados.

La implosión se precipitó tras el último paro general, que profundizó la división entre los que todavía apuestan al diálogo con el Gobierno de Javier Milei y quienes endurecieron su postura, en rechazo al DNU 70, las paritarias con tope y la avanzada libertaria sobre las estructuras sindicales.

Fin de una era: el ocaso de los históricos

Hasta ahora, la CGT estuvo en manos del sector de “los Gordos”, encabezado por Daer y Armando Cavalieri (Comercio), y de los “independientes”, como Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). El liderazgo compartido con el moyanismo (Pablo Moyano) y el barrionuevismo (Carlos Acuña) dio lugar a un triunvirato frágil que nunca logró articular una agenda propia ni ejercer una presión real frente al Ejecutivo.

Las señales de desgaste venían acumulándose desde hace tiempo, pero el respaldo parcial al paro general terminó de quebrar al ala dialoguista. Gerardo Martínez, con fluido contacto con el Gobierno y los empresarios, quedó solo defendiendo la moderación. Del otro lado, Daer y Rodríguez adoptaron una postura más combativa, arrastrando a otros dirigentes como Jorge Sola (seguros), Sergio Romero (UDA), Rodolfo Daer (alimentación) y Julio Piumato (judiciales).

La diáspora del moyanismo y el ascenso de nuevas figuras

Con Pablo Moyano fuera del tablero, su padre Hugo se replegó hacia un esquema más cercano a los dialoguistas. Eligió a Octavio Argüello para el triunvirato y priorizó los acuerdos salariales alineados a la pauta oficial. Su retirada dejó huérfanos a varios dirigentes, que comenzaron a reagruparse como el “Grupo Garay”, espacio que integran Juan Pablo Brey (aeronavegantes), Graciela Aleñá (viales), Pablo Flores (AFIP) y Marcelo Pariente (motoqueros), entre otros.

Por su parte, el sector que encabeza Luis Barrionuevo, con su CGT Azul y Blanca, también gana terreno. Aunque perdió a su histórico aliado Carlos Acuña, ahora se especula con que su sucesor será Daniel Vila, titular del gremio de Carga y Descarga, o incluso su hijo Gustavo, ambos vencedores del reciente conflicto con Moyano por los empleados de Mercado Libre.

Posibles nombres y tensiones latentes

El nombre que más consenso genera entre las distintas facciones es Jorge Sola, dirigente del Sindicato del Seguro, actual secretario de Prensa de la CGT y promotor de encuentros multisectoriales. Daer, Rodríguez y Barrionuevo coinciden en su perfil dialoguista y su estilo de conducción más moderno.

Otro posible integrante de un eventual triunvirato es Cristian Jerónimo (Vidrio), con vínculos con Gerardo Martínez y el respaldo implícito de Hugo Moyano. También podría sumarse Daniel Vila, consolidando un esquema de renovación, aunque no todos los sectores dan por cerrada esa fórmula.

En paralelo, comienza a ganar fuerza la exigencia de participación femenina en la cúpula cegetista. El movimiento sindical de mujeres ya comenzó a articularse para presionar por un lugar clave en la nueva conducción.

Un panorama abierto

Faltan siete meses para el congreso que elegirá a las nuevas autoridades. La rosca sindical se intensifica y los escenarios posibles se multiplican. Nadie puede garantizar hoy si habrá un triunvirato, un secretario general único o un nuevo esquema de conducción. Lo único claro es que la CGT, tal como se conoce, ya no existe más.