Científicos afirman que un intestino saludable puede proteger al cerebro del envejecimiento
Cada vez son más las investigaciones que relacionan un intestino sano con un cerebro sano, confirmando que la alimentación desempeña un papel central en el funcionamiento de ambos órganos y en la buena salud mental. Dentro de las distintas afecciones que se están estudiando en este eje intestino-cerebro, el estreñimiento ha emergido como un factor crucial.
Según científicos, mantener un buen funcionamiento intestinal reduce el riesgo de deterioro cognitivo asociado al estreñimiento crónico, una condición vinculada con inflamación, disbiosis y menor producción de neurotransmisores esenciales.
Una investigación presentada en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer reveló que las evacuaciones intestinales menos frecuentes están relacionadas con el empeoramiento de la función cognitiva. Los investigadores descubrieron que, en comparación con las personas que tenían evacuaciones intestinales diarias, las que estaban estreñidas (definidas como ir de cuerpo cada tres días o más) presentaban cerebros que envejecían el equivalente a tres años más rápido.
El estreñimiento crónico se asoció con un 73% más de probabilidades de deterioro cognitivo subjetivo. “Todos los sistemas de nuestro cuerpo están interconectados”, afirmó la doctora Heather M. Snyder, vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de la Asociación de Alzheimer. “Cuando un sistema funciona mal, afecta a otros sistemas. Cuando esa disfunción no se atiende, puede crear una cascada de consecuencias para el resto del cuerpo”, advirtió en 2023 al presentar el estudio.
Mecanismos de la conexión intestino-cerebro
Consultado sobre esta asociación, el doctor Facundo Pereyra (MN 94517), médico clínico y gastroenterólogo del Hospital Bonorino Udaondo, explicó: “El mal funcionamiento del sistema digestivo se asocia a deterioro cognitivo principalmente porque tiene distintos mecanismos que pueden influir en el cerebro. Cuando el aparato digestivo altera su permeabilidad bajo la influencia de estrés y mala alimentación, puede generar el paso de toxinas que provocan una neuroinflamación y afectan la salud cerebral”.
Lorena Urrutia (MN 10402), licenciada en Nutrición del Programa de Parkinson y movimientos anormales del Hospital de Clínicas, añadió: “La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y juegan un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico. Un balance adecuado promueve la comunicación entre el intestino y el cerebro, mientras que una disbiosis puede generar problemas de salud significativos”.
Resultados del estudio y recomendaciones
Aproximadamente el 16% de la población mundial padece problemas de estreñimiento, una prevalencia aún mayor entre los adultos mayores debido a factores como dietas deficientes en fibra, falta de ejercicio y uso de ciertos fármacos. El estudio realizado por el doctor Chaoran Ma, investigador de Brigham and Women’s Hospital y de la Facultad de Medicina de Harvard, evaluó tres estudios prospectivos de cohortes con más de 110.000 personas en el Nurses’ Health Study I y II y el Health Professionals Follow-up Study.
Los investigadores recopilaron datos sobre la frecuencia de los movimientos intestinales y las autoevaluaciones de la función cognitiva de los participantes. Los resultados mostraron que los movimientos intestinales menos frecuentes se asociaban con una peor función cognitiva. Además, los participantes con ciertos niveles específicos de microbios en el intestino presentaban movimientos intestinales menos frecuentes y una peor función cognitiva.
