En la actualidad, el análisis de las aguas residuales se ha convertido en una herramienta fundamental para evaluar la salud de la población. Estas denominadas aguas sucias, que contienen residuos y desechos de diferentes fuentes, representan una invaluable fuente de información para monitorear enfermedades y prevenir la expansión de brotes y epidemias.

Los efluentes cloacales, conocidos como aguas residuales, contienen una mezcla de excretas, detergentes y otros compuestos utilizados en la limpieza, así como patógenos provenientes de viviendas, hospitales y escuelas, explicó Maximiliano Giraud Billoud, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Este recurso ofrece una visión representativa de la salud de la comunidad, incluso cuando los portadores de infecciones no presentan síntomas, destacó Gisela Masachessi, investigadora del CONICET y especialista en virología.

Las aguas residuales, termómetro de la salud poblacional

La vigilancia de las aguas residuales se ha convertido en una estrategia innovadora para anticipar y prevenir la aparición de enfermedades infecciosas. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), esta técnica funciona como un sistema de «alerta temprana». Permitiendo detectar rastros genéticos de patógenos antes de que los casos se reflejen en los centros de salud.

Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, un estudio de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET demostró la eficacia de esta técnica al correlacionar el aumento de la presencia del virus en las aguas residuales con un incremento en los casos reportados. Esta práctica ya se empleaba antes de la pandemia para identificar la presencia de patógenos como el poliovirus, según un estudio publicado en la American Journal of Epidemiology.

En 2021, un informe de Nature Water analizó muestras fecales de distintos países, destacando la efectividad de esta vigilancia para monitorear enfermedades transmitidas por el agua, especialmente aquellas resistentes a los antimicrobianos. Estos análisis también permiten detectar el consumo de fármacos y sustancias psicoactivas, como destacó Giraud Billoud, lo cual ayuda a tener una visión más amplia de la situación sanitaria de una población.

Una herramienta que va más allá del diagnóstico clínico

Las aguas residuales se convierten en una herramienta crucial al permitir identificar no solo la presencia de patógenos, sino también estimar su prevalencia en la comunidad. «No es necesario esperar a que una persona enferma llegue al hospital para conocer la causa de la infección. Con una sola muestra de aguas residuales, podemos obtener una imagen completa de la salud de una comunidad», señaló Masachessi.

Esta técnica también ofrece una ventaja importante en la lucha contra enfermedades emergentes. A través del análisis de aguas residuales, es posible rastrear la circulación de virus desconocidos o detectar la reintroducción de patógenos previamente erradicados. De este modo, se brinda una alerta temprana que facilita la implementación de medidas de salud pública.

Giraud Billoud explicó que la capacidad para identificar material genético de virus antes de que se manifiesten síntomas en los infectados es esencial para anticipar los aumentos de casos. «Con una muestra de medio litro de agua residual, podemos concentrar los virus diluidos y detectar el genoma viral, evaluando así su capacidad infectiva. Esto es fundamental para saber si el virus en las aguas representa un riesgo real, especialmente en casos de desbordes cloacales», añadió.