Un estudio reciente llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Essex y la Universidad Anglia Ruskin en el Reino Unido ha identificado 14 genes que podrían influir en la capacidad del cuerpo humano para perder peso en respuesta al ejercicio físico. Estos hallazgos sugieren que ciertas variaciones genéticas afectan cómo cada persona reduce su masa corporal tras un programa de entrenamiento de resistencia.

El estudio, publicado en la revista Research Quarterly for Exercise and Sport, demostró que los participantes con un mayor número de variaciones en los genes identificados lograron perder hasta cinco kilogramos, mientras que aquellos con menos variaciones apenas redujeron dos kilogramos de masa corporal. Esto evidencia que ciertos polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), el tipo de variación genética más común entre las personas, pueden facilitar procesos metabólicos específicos durante el ejercicio, contribuyendo a una mayor pérdida de peso en algunos individuos.

La médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Marianela Aguirre Ackermann, destacó que «la predisposición genética no define el destino de una persona. Los factores ambientales y el estilo de vida siguen siendo determinantes». Esto implica que, aunque la genética juega un papel importante, no es el único factor que influye en la pérdida de peso.

Detalles del estudio y el papel de los genes identificados

El estudio involucró a 38 adultos de entre 23 y 40 años, divididos en dos grupos: uno de control y otro de ejercicio. Durante ocho semanas, el grupo de ejercicio realizó carreras de 20 a 30 minutos tres veces por semana. Por otro lado, el grupo de control se abstuvo de realizar actividad física. Al finalizar el período, se realizaron pruebas de ADN para identificar variantes genéticas asociadas con la pérdida de peso.

Uno de los genes más destacados fue el PPARGC1A, que codifica la proteína PGC-1α, una reguladora clave del metabolismo energético y la biogénesis mitocondrial. La presencia de este gen en quienes perdieron más peso sugiere que juega un papel fundamental en la forma en que las células gestionan la energía durante el ejercicio.

Importancia de enfoques personalizados

Los resultados del estudio resaltan la necesidad de diseñar estrategias de pérdida de peso adaptadas a las características individuales de cada persona. A pesar de que todos los participantes realizaron el mismo tipo de ejercicio, los resultados variaron significativamente. En consecuencia, reforzando la idea de que no existe un enfoque único para todos.

La médica Ana Cappelletti, integrante de los grupos de trabajo de Obesidad y de Cirugía Bariátrica de la SAN y directora de posgrados en la Universidad Favaloro, explicó que «el peso de una persona está influenciado por múltiples factores, más allá de los hábitos alimentarios o la actividad física. Cada individuo tiene un ‘punto de equilibrio’ psico-neuro-endocrino determinado por múltiples genes que se expresan o no según factores ambientales».