Tras la reducción del impuesto PAIS en 10 puntos, los fabricantes e importadores de autos en Argentina tuvieron que tomar una decisión. Y es trasladar la baja a los precios o mantenerlos para absorber los efectos de la inflación y devaluación. Algunas terminales decidieron reducir los precios de varios modelos para que los consumidores sintieran el impacto de la medida del Gobierno, mientras que otros optaron por mantenerlos.

“Nosotros decidimos bajar los precios porque la medida del Gobierno era que la gente sienta el efecto de esa decisión política”, afirmó un empresario. En este contexto, las marcas compiten por captar clientes en un mercado que aún se encuentra un 16% por debajo del nivel de ventas de 2023. Aunque las ventas mejoraron en julio y agosto, las automotrices buscan mantener su participación de mercado ofreciendo modelos específicos con márgenes mínimos de ganancia.

Toyota, líder del mercado, fue la primera en bajar sus precios, lo que provocó que competidores que inicialmente no lo hicieron, ajustaran sus estrategias. Este movimiento ha desencadenado una «guerra de precios» con algunas marcas dispuestas a sacrificar rentabilidad en ciertos modelos para mantenerse competitivas.

Perspectivas a futuro

Con el impuesto PAIS desapareciendo en diciembre, la apertura a las importaciones podría intensificar aún más la competencia. Empresas como Toyota y Volkswagen están bien posicionadas para disputar el liderazgo del mercado. Especialmente, considerando que ambas cuentan con una fuerte oferta de vehículos importados de Brasil.

El resultado de esta batalla entre las marcas de autos dependerá en gran medida de cómo se desarrollen las importaciones y de las preferencias del consumidor en los próximos meses.