Las bromas pesadas, especialmente a los más pequeños, se han convertido en una preocupante tendencia en las redes sociales, generando consecuencias profundas en la salud mental de los niños. La Lic. Sonia Almada, magíster internacional en Derechos Humanos para la mujer y el niño, violencia de género e intrafamiliar (UNESCO), advierte sobre los peligros de las bromas pesadas a niños en redes sociales.

En la era digital, las redes sociales se han transformado en un escaparate para todo tipo de contenido. Las bromas pesadas a niños, grabadas y compartidas, suelen recibir miles de «likes» y compartidos. Sin embargo, el costo emocional y psicológico de estas bromas, que perpetúan su presencia en el espacio virtual, no es algo que el mundo adulto considere adecuadamente.

Recientemente, se viralizó un video en TikTok que muestra a bebés llorando mientras les lanzan una feta de queso en la cara. Aunque muchos lo consideran gracioso, es fundamental comprender que esto constituye una forma de maltrato infantil. Un bebé que deja de llorar después de que le tiran una feta de queso no lo hace porque encuentra la situación divertida, sino porque está perplejo y asustado, incapaz de comprender lo que ha sucedido. Esta reacción es una respuesta al shock y la agresión, y puede dejar marcas emocionales duraderas.

Lo que parece una broma inofensiva es, en realidad, una experiencia aterradora para el bebé, quien confía en el mundo adulto para su seguridad y bienestar. Estas situaciones los exponen a sensaciones de miedo y confusión, y pueden experimentar altos niveles de ansiedad y estrés como resultado de estas bromas.

Consecuencias del maltrato disfrazado de humor

Estas prácticas son formas de maltrato disfrazadas de humor, y es esencial reconocer el daño que pueden causar, especialmente en los niños. Los niños pueden experimentar altos niveles de ansiedad y estrés, sentirse humillados e inseguros, lo que afecta su bienestar emocional. Las bromas pesadas pueden erosionar la confianza de los niños en sus cuidadores y romper la comunicación.

Históricamente, el maltrato a los niños para entretenimiento no es nuevo. Lloyd deMause, en sus estudios sobre la infancia, describe cómo en la antigüedad se utilizaban máscaras y disfraces para aterrorizar a los niños como forma de entretenimiento, lo que contribuía a una atmósfera de temor y desconfianza hacia los adultos. Hoy en día, aunque las intenciones detrás de las bromas modernas pueden ser diferentes, el impacto en la salud mental es significativo.

El maltrato psicológico, incluyendo la ridiculización y el menosprecio, puede tener efectos tan perjudiciales como el abuso físico y sexual, afectando la salud mental de los niños. Estudios muestran que el abuso emocional puede ser la forma más dañina de maltrato. Y causar consecuencias adversas para el desarrollo equivalentes o más graves que otras formas de maltrato y abuso.

Proteger el bienestar emocional de los niños

Promover una crianza y una convivencia basadas en el respeto y la empatía es esencial para el desarrollo emocional durante la infancia. Las bromas pesadas y el maltrato emocional, aunque a veces disfrazados de humor, pueden tener efectos duraderos en la salud mental de los niños. Es fundamental que los adultos reconozcan su responsabilidad en proteger el bienestar emocional de los niños. Realizar campañas de concientización sobre los buenos tratos y los derechos de los niños puede marcar una diferencia significativa en su salud mental.

Un ejemplo concreto es la campaña permanente «La voz de la infancia» llevada a cabo por Aralma, la asociación dirigida por la autora del artículo. Esta campaña encuentra su punto culminante en agosto, mes de los niños en Argentina. Entre los derechos que se trabajan con los niños está el de vivir una vida libre de violencia. Lo cual incluye no ser víctimas de bromas pesadas que solo hacen reír a los adultos. Fomentar una cultura de respeto y cuidado es invertir en salud mental.