Luego de una serie de manifestaciones que continuaron con la toma del campus de la Universidad de California, la Policía de los Ángeles inició un megaoperativo para desmantelar los campamentos de protesta. Decenas de personas se manifestaban contra la guerra en Gaza y se resistieron al desalojo por parte de las fuerzas de seguridad. Durante el operativo, los efectivos ingresaron al edificio donde se produjeron enfrentamientos y arrestos. Miembros de la Patrulla de Carreteras de California (CHP) detuvieron a varios manifestantes, mientras que otros continuaron resistiéndose, empleando extintores de incendios contra los oficiales. Intervinieron la Patrulla de Caminos de California, el Departamento de Policía de Los Ángeles y la Oficina del Sheriff del Condado de Los Ángeles.

Tras un fallido intento por dispersar a la multitud y detener el acampe de modo pacífico, la policía emprendió el ingreso a la sede universitaria. Allí detuvieron a un grupo de personas atándoles las muñecas con precintos plásticos. Un gran número de personas se encontraba en el campus mientras que otro grupo más grande se encontraba afuera en muestra de apoyo. En paralelo, comenzaron a llegar más miembros de las fuerzas. Distintos helicópteros comenzaron a monitorear la zona. En medio del procedimiento policial, la policía arrojó granadas aturdidoras para desorientar y aturdir a los manifestantes. Posteriormente, la policía derribó barricadas y desarmó tiendas de campaña. Los manifestantes sostenían paraguas a modo de escudos mientras se enfrentaban a los agentes.

Las fuerzas lograron ingresar al campus. Sin embargo, se vieron obligadas a retirarse del área debido a la gran resistencia de los manifestantes. Pasados unos minutos se reanudaron los enfrentamientos. La estructura defensiva incluía paredes de madera contrachapada rodeando la mayor parte del campamento, contenedores de basura y otros objetos. Además, se podían observar luces estroboscópicas y banderas palestinas.

La prensa estadounidense destaca que la protesta antiisraelí se encontró con una fuerte oposición por parte de las autoridades. Antes del conflicto policial, los estudiantes pro palestinos anticiparon una gran preparación ante posibles confrontaciones. La situación refleja el clima tenso que se vive en la universidad. En ese sentido, la determinación de los manifestantes frente a la presión policial pone de manifiesto la profundidad de las convicciones políticas y sociales que animan las protestas en distintos puntos y que aún continúan activas.