El escándalo en torno a las pólizas de seguros generó un terremoto en Nación Seguros, con repercusiones que alcanzan a altos funcionarios de la empresa. Mauro Tanos, el gerente general, antes de La Cámpora y ascendido bajo el actual Gobierno, fue separado de su cargo. La ocasión se dio después de un allanamiento en su domicilio por orden del juez Julián Ercolini. Los agentes confiscaron su teléfono móvil.

Marcos Eufemio, gerente de compras de Nación Seguros, también enfrenta un destino similar al de Tanos, ya que está imputado en el mismo caso que involucra la empresa. Las comunicaciones entre Tanos y Alfonso José Torres, presidente de Nación Seguros, fueron intensas desde el estallido del escándalo. Ambos acordaron la renuncia de Tanos tras la situación pública generada por el allanamiento.

El foco de la investigación judicial se centró en una camioneta Jeep que fue vista en la residencia del empresario Alfredo Del Corro. Aunque el vehículo está registrado a nombre de «7 de Mayo Cooperativa Limitada», Tanos tenía autorización para utilizarlo. El seguimiento de esta pista derivó en la vinculación de Tanos con la casa de Del Corro y, posteriormente, en su apartamento.

El juez Ercolini sospecha que Tanos estaba actuando como un intermediario con San Ignacio. La cual es una de las empresas favorecidas por un contrato relacionado con los créditos para jubilados. Una auditoría realizada por Nación Seguros, a pedido de la Justicia, reveló que San Ignacio obtuvo $231.918.674 en comisiones. Cifra que no incluye las cuantiosas comisiones que habrían obtenido las coaseguradoras Sancor, San Cristóbal, San Germano y Life Orígenes.