El viernes a las 21:40 horas se reportó un asalto al joven Ian Manel, de 17 años. Sucedió en la esquina de calles Congreso y San Lorenzo, en el barrio Sur de la Capital tucumana. Más de cinco personas lo atacaron, lo golpearon y le robaron. De entre sus pertenencias le sacaron su celular y unos anteojos color negro cuya pérdida lamenta fuertemente ya que tiene serios problemas de vista.

El estudiante dialogó con VOVE Tucumán y relató que al momento del ilícito salía de la sede de SEOC porque había pedido un taxi e iba a responderle al taxista. En ese instante, un grupo de jóvenes de entre 16 y 18 años lo interceptó e intentó quitarle su teléfono. En un comienzo Ian se resistió, pero finalmente desistió y les entregó el aparato. Pese a esto, contó que «lo mismo me agarraron a piñas, eran entre seis y ocho. Comenzaron a pegarme en la cabeza, me dieron en el ojo».

Tras la huida de los atacantes, el joven fue asistido por su hermano y su madre. Hicieron la denuncia policial mientras él, mediante otro celular, logró rastrear el suyo. A través de la ubicación del gps, lo ubicó en plaza Yrigoyen, frente a Tribunales, y hacia allí se dirigieron junto a efectivos de la Policía. En el lugar encontraron a los asaltantes y Ian identificó al que le sustrajo el teléfono. No obstante, lamentó: «Hicimos la denuncia pero lo dejaron ir lo mismo al que me robó, así que no tiene tanto sentido eso. Una vergüenza las leyes de la Argentina».

«Es feo todo lo que me pasó. Yo soy una persona de bien porque voy al colegio, estudio, vuelvo a mi casa tranquilamente y no jodo a nadie más», concluyó desesperanzado.