La ganadería argentina registró en mayo de 2026 un récord de peso promedio de faena en más de tres décadas. Según informó la Secretaría de Agricultura, el promedio llegó a 240 kilos por res, el nivel mensual más alto desde que el organismo cuenta con una serie estadística iniciada en 1990.

El dato marca una mejora frente a los registros del año anterior y refleja una estrategia productiva más orientada a sumar kilos antes de enviar los animales a faena. En los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio de la res bovina se ubicó en 236 kilos, seis más que en igual período de 2025. Al comparar mayo con el mismo mes del año anterior, el incremento fue de ocho kilos por animal.

Para el Gobierno, el resultado muestra un avance en eficiencia productiva y un mejor aprovechamiento del potencial de crecimiento de los animales. «El peso promedio de faena alcanzó los 240 kilogramos, el registro mensual más elevado de las últimas décadas», señaló la Secretaría de Agricultura.

Por qué aumentó el peso de faena

Según el organismo, la mejora se explica por una combinación de factores productivos y económicos. La relación entre el costo de la alimentación y el valor del kilo vivo generó incentivos para extender los ciclos productivos y retener los animales durante más tiempo.

También se observó un mayor alargamiento de la recría, una etapa clave para sumar kilos de manera eficiente antes de la terminación. En paralelo, los corrales de engorde registraron niveles récord de ocupación, lo que muestra una mayor disponibilidad de animales en proceso de terminación.

«Los corrales de engorde registran niveles récord de ocupación, lo que refleja disponibilidad de animales en proceso de terminación y una apuesta del sector por agregar peso antes de la venta», indicó Agricultura.

Precios firmes y exportaciones en alza

El récord se produjo en un contexto favorable para el negocio ganadero. Los precios de la hacienda se mantuvieron firmes en el mercado local, mientras que las exportaciones de carne vacuna mostraron una fuerte recuperación, impulsadas por valores internacionales elevados.

En los primeros cinco meses del año, las ventas externas generaron ingresos por más de US$1.800 millones, un 44,7% más que en igual período de 2025. Ese escenario hizo más atractiva la decisión de retener animales, extender la recría y capturar más valor por cada cabeza.

La estrategia también ayuda a explicar por qué los frigoríficos recibieron hacienda cada vez más pesada. En lugar de aumentar la oferta solo a partir de un rodeo más grande, el sector buscó producir más carne por animal.

Más kilos en un contexto de stock ajustado

El dato cobra mayor relevancia porque el stock bovino sigue ajustado. Según los últimos registros oficiales, las existencias cerraron 2025 en 50,9 millones de cabezas, unas 704.000 menos que un año antes.

Además, se registró una reducción de más de 500.000 vientres, entre vacas y vaquillonas. En ese marco, sumar peso antes de la faena aparece como una herramienta central para aumentar la producción sin depender de una expansión inmediata del rodeo.

Desde la Secretaría de Agricultura también vincularon el resultado con una mayor previsibilidad para la actividad. «La estabilidad de las variables económicas y una mejor capacidad para proyectar inversiones y ciclos productivos favorecen decisiones de largo plazo», sostuvo el organismo.