En horas de la mañana de hoy, falleció Hebe de Bonafini, en el hospital Italiano de La Plata, donde estaba internada desde hace unos días. La mujer, de 93 años, fue madre de dos hijos desaparecidos, defensora y activista de los derechos humanos. También multipremiada en el mundo y titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Organización desde la cual, desempeñó casi todo su trabajo como activista. Su vida estuvo signada por la tragedia y la polémica.

Hace solo una semana había participado de la inauguración de una muestra de fotos, en su honor en el Centro Cultural Kirchner (CCK). La exposición se llama “Hebe de Bonafini, una madre rev/belada” y se nutre de imágenes que recorren su vida “desde su infancia y juventud hasta su militancia”, informó el organismo de derechos humanos de las Madres de Plaza de Mayo.

Con el pasar de los años, Bonafini se convirtió en una encendida actriz del escenario político nacional. En especial, se la conoce por su afinidad al kirchnerismo. Una militante de fundamentos encendidos, de declaraciones enérgicas («Alberto cada vez que habla es una desilución»), una próspera proveedora de titulares periodísticos (dijo tener ganas de «trompear» a Martín Guzmán), y una usina de tensión al debate ideológico («Estamos cada vez más pobres«). Murió también procesada y envuelta en polémicas.

Sin embargo, su ideología política no empaña toda una vida de activismo en pos de los derechos humanos, si acaso algunos podrían considerar que esto le resta importancia. Si hay algo de lo que Hebe de Bonafini puede presumir es que nunca se calló. Nunca esquivó la discusión, por más que muchas veces incurría en la desmesura.