La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado al talco como «probablemente cancerígeno» para los humanos, según un informe del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIRC/IARC) publicado en la revista The Lancet Oncology. Esta declaración ha generado un amplio debate en la comunidad médica y científica.

Análisis de Expertos

El médico oncólogo Santiago Bella, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), explicó que la clasificación del talco en el grupo 2 se debe a la falta de evidencia suficiente en humanos. Aunque hay pruebas en animales y estudios preclínicos que sugieren su potencial carcinogénico. Bella señaló que esta advertencia es crucial para la industria y la exposición laboral. Sugiriendo la necesidad de cambios para reducir o eliminar el uso del talco.

Alejandro Pérez Fidalgo, médico adjunto del Servicio de Oncología del Hospital Clínico de Valencia, añadió que esta clasificación implica que la exposición al talco podría causar cáncer. Particularmente, cáncer de ovario, aunque los estudios que respaldan esta clasificación presentan ciertos sesgos y factores de confusión. Pérez Fidalgo destacó que, aunque en animales se ha observado que el talco puede inducir tumores, esto no siempre ocurre en humanos.

Estudios y evidencia

Los estudios que respaldan la recomendación incluyeron mujeres que usaron talco en polvo aplicado en la zona genital. Mostrando un ligero aumento del cáncer de ovario, aunque no significativo. Un análisis de varios estudios de casos y controles mostró un riesgo ligeramente mayor de ciertos tipos de tumores ováricos en mujeres que habían usado talco en los genitales.

El profesor Kevin McConway, de la Open University, aclaró que las clasificaciones del IARC no determinan el riesgo real de desarrollar cáncer. Sino que indican si la sustancia tiene el potencial de causar cáncer en ciertas condiciones. McConway resaltó que la clasificación «probablemente cancerígeno» sugiere un riesgo mayor que «posiblemente cancerígeno». Reflejando una revisión de la evidencia disponible desde la última evaluación en 2010.

Conclusiones

La clasificación del talco como «probablemente cancerígeno» por la OMS es una advertencia significativa para la industria y para quienes están expuestos a esta sustancia, especialmente en entornos laborales y mediante el uso de productos cosméticos. Aunque la evidencia en humanos no es concluyente, los estudios en animales y los datos preclínicos sugieren un potencial riesgo que justifica medidas precautorias.