Padres de alumnos de la Escuela Obispo Molina protestaron pidiendo justicia
En el tarde de hoy, decenas de personas cortaron la calle Crisóstomo Álvarez, entre Las Heras y Congreso, pidiendo justicia. Solicitan explicaciones al establecimiento por la denuncia realizada al kiosquero de la escuela por abuso a una alumna de 8 años.
En el lugar estuvo presente la tía de la menor que habría sufrido el aberrante hecho. «Uno deja en la escuela con muchísima confianza a nuestros niños, porque siempre se dijo que la escuela es la segunda casa; que la maestra es la madre cuando uno no está. Pero ese día no estaba la directora, no estaba la maestra. ¿Dónde está la maestra que no se dio cuenta de que después del recreo perdió una nena?«, expresó frente a las cámaras de VOVE Tucumán.
«¿Cómo nadie se va a dar cuenta de que en el baño este monstruo estaba encerrado con una nena, que le hizo muchas cosas feas? Escuchar el relato de parte de ella es muy duro. Yo quiero que pague, que le caiga todo el peso de la ley», añadió con referencia al acusado.
Luego de un momento, de las puertas de la institución, salieron autoridades de la escuela y miembros del Ministerio de Educación de la provincia. Roberto Peralta, del equipo técnico de la cartera, dijo que «tomamos las primeras medidas desde el momento cero. Desde que la directora tomó conocimiento por la tía de la menor, se activaron los resortes del protocolo. Se le aconsejó inmediatamente apartar a esa persona de la escuela, para que no esté en contacto con los niños».
La denuncia
La denuncia la realizaron los padres el día 28 de abril en la seccional I de la Policía de Tucumán. En ella expresaron que un hombre, de aproximadamente 50 años, abusó de su hija. «A las 18 pasé a buscar a mi hija como es de costumbre de la escuela y a posterior nos dirigimos a nuestro domicilio. En ese momento me contó que le habían regalado un chupetín. Al preguntarle quién fue, me informó que fue el kiosquero, a quien desconozco. En ese momento le pregunté si la había tocado. En el camino comenzó a llorar y manifestó que el hombre del negocio de la escuela la tocó en todas sus partes. Además, la amenazó con hacerlo de nuevo si le contaba a alguien».
