La costumbre de ahorrar en dólares fuera de los bancos sigue intacta en la Argentina y volvió a quedar reflejada en los últimos datos oficiales. Según el informe más reciente de la Balanza de Pagos del Indec, al cierre de 2025 los argentinos conservaban una masa récord de divisas fuera del sistema financiero formal, entre efectivo, cajas de seguridad y cuentas no declaradas en el exterior.

El número vuelve a mostrar una anomalía histórica de la economía local: una enorme cantidad de dólares en manos privadas, pero sin ingresar de lleno al circuito bancario ni transformarse en crédito, inversión o consumo. En paralelo, el Gobierno intenta tentar a esos ahorristas con nuevas herramientas fiscales para que parte de ese dinero empiece a moverse.

Cuántos dólares tienen los argentinos fuera del sistema

Al 31 de diciembre de 2025, el stock de activos en moneda extranjera del sector privado no financiero, bajo el rubro “moneda y depósitos”, ascendía a USD 254.898 millones. Si a ese total se le descuentan los depósitos privados en dólares, el monto que quedaba fuera del sistema bancario formal se ubicaba en USD 218.217 millones.

Ese universo es el que habitualmente se resume en la expresión “debajo del colchón”, aunque incluye más que billetes guardados en una casa. También contempla dinero en cajas de seguridad y fondos que permanecen fuera de los registros habituales del sistema financiero local.

Qué pasó durante la gestión de Milei

A pesar de los intentos oficiales por atraer esos dólares, la cifra total no cambió de manera drástica desde que Javier Milei llegó a la Presidencia. Al cierre del cuarto trimestre de 2023, el Indec registraba USD 250.547 millones entre activos en moneda extranjera dentro y fuera del sistema.

En ese momento, los depósitos privados en dólares rondaban los USD 14.000 millones, por lo que los dólares fuera del circuito formal llegaban a unos USD 236.547 millones. Dos años después, el total general creció en USD 4.351 millones, aunque el monto efectivamente guardado fuera del sistema mostró una baja de USD 18.330 millones frente a diciembre de 2023.

Por qué bajó algo el “colchón”, pero no cambió la lógica

La reducción parcial de esos dólares no respondió a un cambio cultural de fondo, sino a una combinación de factores. Por un lado, el blanqueo de capitales permitió que parte de ese dinero pasara a cuentas bancarias especiales. Por otro, siguieron presentes las razones que explican por qué tantos argentinos prefieren mantener sus divisas fuera del sistema.

Entre esas razones aparecen la incertidumbre cambiaria, la volatilidad financiera y una tradición de ahorro en moneda extranjera que atraviesa gobiernos, planes económicos y crisis. La economía argentina sigue funcionando con una lógica bimonetaria que hace muy difícil quebrar esa conducta.

La comparación que muestra el tamaño del problema

La magnitud del ahorro privado en dólares se entiende mejor cuando se la pone al lado de otros números de la macroeconomía. Los USD 218.217 millones fuera del sistema superan en más de seis veces las reservas brutas actuales del Banco Central.

Además, esa cifra se acerca al volumen de la deuda externa bruta del país, que según el mismo informe del Indec ronda los USD 277.000 millones. En otras palabras, el dinero que los argentinos conservan fuera del circuito formal se ubica en una escala similar a la de los principales desequilibrios de la economía nacional.

Lo que preocupa al Gobierno

Desde el Ministerio de Economía vienen señalando esa masa de dólares ociosos como una de las grandes trabas para la recuperación del crédito y para una estabilización más firme. La lectura oficial es que la Argentina tiene una cantidad enorme de divisas, pero mal ubicadas desde el punto de vista del funcionamiento económico.

Luis Caputo ya lo dijo en varias oportunidades: para el Gobierno, hay casi tres veces más dólares en “los colchones” que en los depósitos privados en los bancos. Esa desproporción explica buena parte de la insistencia oficial en crear instrumentos que vuelvan más atractivo sacar esos billetes del resguardo doméstico.

La apuesta oficial: la “Ley de Inocencia Fiscal”

Con ese objetivo, el Ejecutivo busca avanzar más allá de los blanqueos tradicionales. La estrategia ahora pasa por la llamada “Ley de Inocencia Fiscal”, reglamentada por ARCA, que apunta a tender un puente para que quienes tienen activos no declarados puedan acercarse al sistema con menos temor a sanciones.

El eje central del plan es un Régimen de Declaración Jurada Simplificada del Impuesto a las Ganancias, pensado para contribuyentes que no son considerados grandes jugadores, pero que sí poseen activos no exteriorizados. La idea es ofrecer un esquema más liviano y con mayor seguridad jurídica para favorecer la regularización.

Qué ofrece el nuevo régimen

Entre los puntos más destacados aparece la presunción de veracidad sobre las declaraciones presentadas. Si el contribuyente paga el impuesto base, ARCA no podrá revisar incrementos patrimoniales ni depósitos de períodos anteriores, algo que el oficialismo presenta como una garantía de tranquilidad para quien se sume.

Además, el esquema eleva los umbrales de evasión y plantea que ciertos incumplimientos ya no se traten como delito penal si la situación se regulariza. También prevé una reducción del 50% en las multas si el pago se realiza dentro de los primeros 45 días, y un tratamiento más flexible para pymes y pequeños contribuyentes.

El ladrillo, otra vía para mover los dólares

Otro de los aspectos relevantes es que el Gobierno mantiene la posibilidad de hacer operaciones inmobiliarias en efectivo. Esa decisión busca facilitar que una parte de los dólares que siguen fuera del sistema empiece a circular, aunque sea en sectores específicos como el mercado del ladrillo.

En el equipo económico creen que, si una parte significativa de esos fondos entra al sistema financiero o se canaliza hacia inversión y consumo, podría cambiar de manera fuerte el panorama económico. Por eso, la disputa por esos dólares guardados ya no es solo un tema fiscal, sino una de las grandes apuestas del Gobierno para los próximos meses.