El martes pasado, varios sectores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y otras zonas del país se despertaron con una inesperada invasión de hormigas voladoras. Aunque es un fenómeno típico para esta época del año, sigue sorprendiendo a muchos vecinos que no están acostumbrados a ver esta cantidad de insectos.

El Dr. Luis Calcaterra, investigador del CONICET y de la Fundación para el Estudio de Especies Invasivas, experto en hormigas, explicó las causas de este fenómeno. «Esta invasión comenzó el lunes. Es un evento que ocurre de manera periódica cada año en el área del AMBA. Estos vuelos son nupciales, ya que las hormigas buscan aparearse para formar nuevas colonias. Se producen habitualmente a fines de octubre y principios de noviembre», detalló Calcaterra. Además, indicó que, aunque el proceso es típico, no sucede de forma sincronizada en todas las localidades.

El investigador también explicó que, tras el apareamiento en el aire, los machos mueren casi de inmediato. Por su parte, las hembras aterrizan, buscan un lugar adecuado y comienzan a excavar una pequeña cámara en la tierra donde se entierran y empiezan a poner huevos. Durante los siguientes dos o tres meses, permanecen en esa cámara produciendo huevos, mientras las nuevas obreras salen a recolectar material y cortar plantas. Calcaterra destacó que la hembra puede mantenerse sin alimentarse durante ese tiempo, ya que utiliza los músculos de sus alas como reserva de energía. Después del apareamiento, las hembras pierden las alas y esos músculos, que ya no necesitan para volar, les proporcionan el alimento necesario.

Finalmente, Calcaterra mencionó que en la provincia de Tucumán se encuentra una mayor diversidad de este tipo de hormigas. Entre ellas, está la especie Atta saltensis, cuyas colonias son de mayor tamaño y tienen similitudes con las conocidas «hormigas culonas» de México.