La actividad económica cerró 2024 con una contracción menor a la esperada, lo que deja un efecto de «arrastre» positivo para este año y eleva las expectativas de crecimiento. En este contexto, el Gobierno nacional anticipa que el PBI podría expandirse por encima del 5%, superando las proyecciones iniciales. Sin embargo, algunos sectores aún no logran recuperarse y plantean desafíos estructurales que podrían condicionar la reactivación.

El Estimador Mensual de Actividad de diciembre mostró un incremento del 0,5% respecto de noviembre y un crecimiento interanual del 5,5%, aunque esta última cifra parte de una base baja tras la fuerte caída registrada en 2023. Este repunte eleva el arrastre estadístico para 2025.

De acuerdo con la consultora Equilibra, el impacto de este arrastre alcanza 2,6%, lo que asegura un piso de crecimiento elevado. En términos generales, 2024 terminó con una contracción del 1,8%, que se amplía a 4% si se excluye al agro, que tuvo una fuerte recuperación tras la sequía del año anterior.

Por su parte, el Grupo SBS identificó los factores que podrían impulsar la expansión del PBI, como una recomposición de los salarios reales, un mayor acceso al crédito y el dinamismo del sector hidrocarburífero. No obstante, también advirtió sobre riesgos como el aumento de costos en dólares, la continuidad de los controles cambiarios y el impacto de la falta de lluvias en la cosecha agrícola.

Sectores con dificultades

A pesar de las proyecciones optimistas, algunos sectores clave aún enfrentan caídas significativas. La construcción registró una baja del 17,6% en 2024, la industria manufacturera cayó 9,2% y el comercio se redujo un 7,5%. En contraste, la actividad agropecuaria creció 31% tras la recuperación de la producción, mientras que la minería y la pesca mostraron incrementos del 7,3% y 6,8%, respectivamente.

La industria enfrenta desafíos adicionales, ligados a la apertura de importaciones y un tipo de cambio que favorece la apreciación del peso. La Unión Industrial Argentina (UIA) reportó que la producción manufacturera cayó 8,7% en 2024, afectada por la menor demanda interna, la reducción de la obra pública y problemas de competitividad.

El sector enfrenta costos elevados debido a déficits en infraestructura, presión tributaria y dificultades en el acceso al financiamiento. Además, la apertura comercial y la apreciación del peso podrían incrementar la competencia con productos importados, complicando la recuperación de la producción nacional.

Proyecciones y desafíos para 2025

De acuerdo con Orlando J. Ferreres & Asociados, la industria podría mostrar tasas de crecimiento elevadas en el primer semestre de 2025, impulsadas por la baja base de comparación del año anterior. Sin embargo, para sostener la expansión será clave una recuperación del consumo y del crédito, en un entorno de mayor estabilidad macroeconómica.

Desde la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) señalaron que la industria podría volver a crecer tras dos años de caída, aunque esto dependerá de mejoras en la productividad y de la evolución de la economía de Brasil, principal destino de las exportaciones industriales argentinas.

En los despachos oficiales, el optimismo es evidente. Según el Ministerio de Economía, la recuperación ya se percibe desde el segundo semestre de 2024, con un crecimiento del 1,3% en el último trimestre y una recuperación acumulada del 6,8% desde abril. Además, destacan que el ajuste fiscal permitió reducir la relación deuda/PBI de 56,6% a 42,8% en apenas un año.

Para los próximos meses, el Gobierno apuesta a la llegada de inversiones en energía y minería, incentivadas por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). También se espera que el próximo acuerdo con el FMI brinde mayor claridad sobre las perspectivas de crecimiento para 2025.