De qué trata el «Proyecto 2025» con Estados Unidos abandonando el FMI
Desde su regreso a la presidencia, Donald Trump mantiene vacantes los dos asientos clave que le corresponden a Estados Unidos en el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI). La medida, que podría considerarse meramente administrativa, esconde una estrategia más profunda: el expresidente evalúa una retirada total del país de organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial.
La decisión no sería improvisada. El pasado 4 de febrero, Trump firmó una orden ejecutiva que obliga a todas las agencias gubernamentales a revisar la participación de Estados Unidos en entidades internacionales. El plazo para completar esa evaluación vence a principios de agosto, y entre las opciones más discutidas aparece la desvinculación de los organismos de Bretton Woods, pilares del orden financiero global desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Los departamentos que tienen en sus manos esta evaluación ya iniciaron contactos con las autoridades de ambos organismos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunió con Kristalina Georgieva, directora del FMI, y con Ajay Banga, titular del Banco Mundial.
El ideario del Proyecto 2025
La orden ejecutiva responde a los lineamientos del denominado “Proyecto 2025”, impulsado por la Fundación Heritage, think tank conservador de gran influencia sobre la agenda republicana. Según el documento base de ese proyecto, tanto el FMI como el Banco Mundial promueven políticas económicas “adversas” a los principios del libre mercado y el gobierno limitado que defiende el ala dura del trumpismo.
“Ambos organismos han sido históricamente hostiles a los intereses nacionales de Estados Unidos”, aseguró David Burton, analista de Heritage. El propio Congreso norteamericano ya activó los mecanismos para analizar una posible salida.
Una decisión que no requiere aval legislativo
Un informe reservado del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS), fechado el 11 de marzo, detalla los pasos legales y financieros que implicaría el retiro. La normativa actual permite a cualquier miembro del Fondo retirarse simplemente notificando por escrito al organismo, sin necesidad de aprobación legislativa. Es decir, Trump podría hacerlo sin necesidad de pasar por el Capitolio.
Ese documento también revela que Estados Unidos posee el 16,49% de los votos dentro del FMI, lo que le otorga poder de veto sobre decisiones de fondo. Aporta además el 14% del capital del Fondo, con unos USD 183.000 millones.
Qué implicaría para la Argentina y el FMI
Para tomar dimensión: la deuda actual de la Argentina con el organismo representa el 3% del total de recursos del Fondo, pero equivale al 28% de su cartera crediticia. La eventual salida de Estados Unidos preocupa no solo por su impacto institucional sino también financiero.
La calificadora S&P ya advirtió que el retiro dañaría la calidad crediticia del FMI y del Banco Mundial. En tanto, Mark Sobel, exrepresentante estadounidense ante el directorio del Fondo durante el gobierno de Barack Obama, fue más tajante: “Sería un golpe mayor a su funcionamiento y solo beneficiaría a China”, declaró a Reuters.
Un Congreso republicano que ya bloqueó fondos
El gobierno de Joe Biden había propuesto en su último presupuesto duplicar la cuota de Estados Unidos en el Fondo, pero la iniciativa fue bloqueada por el Congreso, hoy dominado por los republicanos. El CRS señala que no está claro si la administración Trump incluirá algún tipo de aporte en el presupuesto 2026.
Los ejes del debate exceden lo financiero. Desde Washington, el gobierno republicano cuestiona el accionar del FMI en temas geopolíticos clave como la asistencia a Ucrania, el vínculo con Rusia, la inclusión de Taiwán y la representación de Palestina.
Geopolítica, influencia y un posible giro hacia China
El informe enumera estos puntos como ejemplos del peso político que Estados Unidos adjudica a su rol dentro del organismo. Mientras tanto, los mercados observan con atención. Aunque no hay urgencia inmediata, el retiro de Estados Unidos del FMI dejaría un vacío de poder difícil de cubrir.
Para países como la Argentina, altamente dependientes del financiamiento multilateral, el impacto sería notable. No solo por el rol histórico del Tesoro estadounidense en las decisiones del Fondo, sino también porque su salida abriría la puerta a una mayor influencia de potencias como China y Rusia en la arquitectura financiera global.
Una reunión clave en abril y la definición en octubre
La próxima reunión de primavera del Fondo, que comenzará el 21 de abril en Washington, podría funcionar como termómetro de este nuevo escenario. Pero la decisión final se conocerá recién en octubre, cuando venza el plazo estipulado por la orden ejecutiva. Para entonces, el mundo sabrá si la primera potencia económica abandona definitivamente el sistema que ayudó a crear.
