La explosión registrada en un edificio de Monteagudo al 100 este lunes por la tarde continúa siendo investigada, mientras que el hombre que sufrió las lesiones más graves permanece internado en estado crítico en el Hospital Centro de Salud. Las primeras pericias indican que el siniestro se habría originado por la explosión de un anafe, aunque las causas todavía no fueron determinadas de manera definitiva.

Desde Defensa Civil Municipal informaron que los especialistas continúan trabajando en el lugar para establecer qué provocó la detonación. «Al llegar al lugar, Bomberos se encontraron con que había explotado un artefacto a gas, un anafe. En este momento continúan las tareas de pericia e investigación para determinar qué produjo la explosión que le provocó severas quemaduras a un hombre», señalaron.

La subdirectora del Hospital Centro de Salud, Silvia Saravia, brindó un nuevo parte médico sobre el estado del paciente de 43 años. «Ayer después de las 18 ingresó en ambulancia del 107 un paciente de sexo masculino de 43 años que presentaba quemaduras en miembros inferiores, en los brazos, en parte del torso y cara entre un 60 % y 65 %», explicó.

La profesional indicó que el hombre llegó consciente, aunque con un cuadro de extrema gravedad. «Fue atendido por los emergentólogos, se lo estabilizó y pasó a quirófano para hacer toilette quirúrgica y ahí se comprobó que tenía compromiso de vías aéreas. El paciente está con respirador, en estado crítico y grave», precisó.

El hecho ocurrió alrededor de las 18.15 del lunes en un departamento del tercer piso de un edificio ubicado en Monteagudo 120, frente al Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán. La explosión obligó a evacuar a decenas de vecinos y generó un amplio operativo de Bomberos, Defensa Civil, Policía y personal del Sistema de Emergencias 107.

Mientras continúan las pericias sobre el inmueble, las autoridades mantienen cortados los servicios de gas y electricidad hasta garantizar que no existan riesgos para los residentes. La prioridad, por estas horas, sigue siendo la evolución del hombre internado, cuyo pronóstico permanece reservado.