Argentina es un país rico en cultura, no solo por los orígenes prehispánicos de la región, sino porque dentro de la cotidianeidad adoptamos muchas costumbres de inmigrantes italianos y españoles, que llegaron al país en la primera mitad del siglo pasado. Casi todos en el país tenemos al menos un ascendente europeo, por lo que pensar en conocer la otra parte de nuestras raíces tiene mucho sentido.

Sin embargo, dados el tiempo en que nuestros abuelos o bisabuelos emigraron a nuestro país de su propia tierra, muchos perdimos las huellas legales del proceso y ahora, en la actualidad, probar nuestra descendencia es crucial para poder obtener una ciudadanía en esos países. Claro, emigrar es una opción, pero un pasaporte europeo también puede pensarse para capacitarse laboralmente o para ir de turismo, incluso.

Hoy por hoy, hay dos formas de obtener el visto bueno. Una de ella es por vía del Consulado donde se tramita un turno online que tiene una espera considerable y se inician los papeles mediante giros y postales al otro país. También solicitan actas de nacimiento del nacido en Italia por lo que los tiempos, y las gestiones, pueden llevar bastante tiempo. «El trámite vía consular puede llevar años, tenemos una cliente que ha tardado más de diez años y, por ello, recurrió a nosotras», explicó la abogada tucumana especialista en derecho de daños, extranjería y Ciudadanía italiana, Adriana Chipolari. Quien junto con el estudio jurídico en Italia, a cargo de la abogada Sandra Ramajo, brindan servicios de ciudadanía italiana por vía judicial.

Lo que ofrecen las especialistas es el acompañamiento y la asesoría para una vía judicial. «Es el recurso ante el tribunal italiano, una solución a la situación de substancial parálisis de los consulados argentinos», afirman. Agregan, además, que en el juicio, ya sea por falta de turno en consulado o por vía materna, pueden participar varios familiares que tienen el mismo ancestro italiano en común.

El camino que lleva a Roma puede hacerse en poco más de tres meses

El primer paso es siempre soñar con que es posible, proponérselo y, claro, ponerse a buscar en casa algún tipo de documento que nos pueda ir arrojando pistas. Fechas de nacimiento, lugares de residencia, actas y, con suerte, habrá algún tipo de registro de identidad. «Tiene que haber un ascendiente italiano, sea en la línea materna o en la línea paterna», explicó Chipolari. «Una vez que nosotros sabemos que tenemos esa descendencia, tenemos que comenzar a buscar las actas más importantes, que es el acta de nacimiento del italiano, el acta de matrimonio y el acta de defunción. Una vez que tenemos todos esos documentos, nos va a servir nosotros, por ejemplo, para sacar un certificado de no naturalización, para ver si realmente el italiano ha renunciado o no a la ciudadanía», detalla.

El siguiente paso es recorrer el árbol genealógico para determinar los lazos familiares. «Entonces, una vez que tenemos ese certificado, nosotros lo que particularmente hacemos es gestionar toda la documentación de los argentinos hijos de… o sea todas las actas las mismas actas de nacimiento, matrimonio, defunción; de toda la línea de descendencia sobre todo hasta el solicitante», manifestó la especialista.

Cruzando el océano continúa el trabajo

Por su parte, la avvocata Sandra Ramajo Navarro, española y radicada en Italia hace 12 años, es quien lleva a cabo la parte con los organismos de ése país. Abogada internacionalista, matriculada en Italia y especializada en asistencia jurídica a empresas y particulares extranjeros con vínculos con el país alpino, se ocupa de litigación en Italia, derecho internacional de familia y ciudadanía italiana. A su vez, es fundadora del estudio jurídico Ramajo Legal, con sedes y abogados en Italia, España, Estados Unidos y LATAM.

«Una vez que ya tenemos toda la carpeta, la presentamos directamente en tribunales aquí. Es importante remarcar que el procedimiento, lo realiza un abogado matriculado en Italia, es la única persona que está capacitada para poder empezar un juicio», remarcó Ramajo. Respecto a los tiempos, explicó que dependerá muchísimo del tribunal y de la zona. «Como en todos los sitios, hay tribunales que tienen una carga mucho más grande. Orientativamente, es un procedimiento que suele tardar un año, un año y medio«.

Sin embargo, también cuentan con casos de éxito a menor plazo. «Hemos tenido procedimientos que nos los han fijado a cuatro, cinco meses. Incluso hay algún tribunal que hasta en dos, tres meses, te fija el juicio con lo cual dependerá, pero puede ser muy rápido«.

Los beneficios de contar con la ciudadanía italiana

La avvocata Sandra resalta además otras particularidades de contar con un pasaporte italiano, más llá de la emigración. «Te permite entrar en muchos países de Europa«, destaca. Gracias al convenio de la Unión Europea «no necesitas visa» para ingresar a otros lugares.

«Capacitarse también es una enorme posibilidad, hay muchísimas universidades. También tenés beneficios en la salud, en la salud pública, o sea son muchos los beneficios. Entonces más allá de que no quieran emigrar, si tienen la posibilidad de hacerla sería este muy importante», expresó.

No es menor tampoco la cuestión más «hereditaria» de conseguir la ciudadanía. «Pueden transmitirle a sus hijos, que quizás en el futuro quieran también emigrar por ahí. Los hijos o los nietos entonces sí podrían tener esa posibilidad», dijo la especialista.

No hay lugar a dudas sobre por qué esta sociedad resulta conveniente, sobre todo para los clientes que buscan aunar esfuerzos para acortar plazos. Es innegable la expertise de ambas especialistas, que mediante las facilidades y contactos ya adquiridos en sus correspondientes lugares de residencia. De esta forma, hacen que el proceso sea mucho más amenos.