Cómo disfrutar de la cena navideña sin caer en el atracón
En la organización de las reuniones de fin de año, las familias dedican mucho tiempo y energía a planificar qué se va a servir en la mesa. Si asado, frío, pavo, vitel toné, carré de cerdo; si compramos hecho o cada uno lleva algo. Un punto aparte lo representa el postre y la mesa dulce: helado, ensalada de frutas, pan dulce, turrones, frutos secos ¡Y el brindis!
Además, si se piensa en toda la reunión, esta se desarrolla en un período relativamente corto de tiempo. Entonces, los especialistas destacan que la ingesta excesiva de alimentos y bebidas, en un lapso tan breve suele favorecer el malestar gastrointestinal, la acidez, el dolor estomacal y la distensión abdominal. En conclusión, más de uno regresará a su hogar tras los festejos arrepentido de todo lo comido y bebido. Y prometiéndose que en Año Nuevo la ecuación será diferente, cosa que no suele ocurrir.
Sin embargo, la celebración puede tener otro final, aseguran los expertos en nutrición. “En general, las costumbres apuntan a celebrar las Fiestas con abundancia de comidas y bebidas. Y eso suele traer algunas consecuencias en la salud digestiva en el corto plazo”. Para la licenciada en Nutrición, María Cecilia Ponce (MN 3362), evitar el tradicional atracón posterior es posible. Una de las claves radica en “proponerse pasar las Fiestas de una manera diferente. Haciendo que los alimentos no sean el foco de placer, y poder disfrutar de otras situaciones que ofrecen las Fiestas en sí”.
La licenciada Alexa Gómez, jefa de residentes del Departamento de Alimentación del Hospital Clínicas y consideró que “un problema recurrente es la ingesta excesiva de alimentos en un corto período de tiempo. Esto suele favorecer los síntomas digestivos, a lo que se suma el hábito poco saludable de saltarse las comidas del resto del día festivo. O también ingerir pocos alimentos, lo que hace que las personas lleguen con hambre a la cena”.
