El cocinero de la Peña de Morfi se salvó de milagro: se incendió su casa mientras dormía
El cocinero de La Peña de Morfi, Santiago Giorgini, y su esposa Juliana León están pasando uno de los peores momentos de su vida. El pasado domingo, el chef se levantó sobresaltado en medio de los gritos de vecinos y el olor a humo que inundaba toda la habitación. ¡Se estaba desatando un incendio en el lavadero de su casa!
Más tarde, ya a fuera de peligro y luego del traumático momento, ambos compartieron en redes sociales una explicación sobre qué fue lo que pasó. «¡Estamos sanos y salvos! ¡Estamos vivos! Jamás imaginé que alguna vez tendría que escribir algo así», comenzó diciendo la creadora de Madres in Argentina.
Junto a varias postales, donde se los ve con barbijo, tomados de la mano y otras mostrando cómo quedó el lugar, la mujer brindó detalles sobre lo sucedido. «Ayer a la tardecita el motor del secarropas se quemó, empezó a prenderse fuego y siguió propagándose; nosotros dormíamos la siesta. Las niñas por suerte no estaban, los vecinos gritaban y no escuchábamos nada. Santi de pronto se despertó aturdido, bajó, yo lo seguí. Todo era humo. No veíamos nada», agregó.
Según relataron, el cocinero, sin entender bien lo que estaba sucediendo, intentó apagar las llamas con el matafuegos de emergencia, y después se dispuso a abandonar el domicilio, no sin antes rescatar al miembro restante de la familia, su perra Tita. «Por suerte la encontré y estaba bien, pero fue una pesadilla de esas de las que una se levanta empapada en sudor», comentó.
Además, mencionó que el jefe de bomberos que los asistió les dijo que había sido «una especie de milagro» que se encuentren intactos y que habían tenido mucha suerte de despertarse antes de que fuera demasiado tarde. «Estamos seguros de algo, que si nos preguntaran: ‘¿Qué salvarías de tu casa en un incendio?’, contestaremos: ‘Nada de nada, sólo nosotros’», aseguró.
Antes de concluir, Juliana León compartió una reflexión basándose en este episodio. «La vida es un regalo precioso. Gracias Universo, por dejarnos seguir acá. Y gracias a los mejores vecinos del mundo… ¡los nuestros! A todos los que se movilizaron enseguida para rescatarnos. Nos esperan semanas complicadas. La casa quedó inhabitada por el hollín. Seguimos muy movilizados, conmovidos y agradecidos», cerró.
