Desde ayer rigen en el país nuevos precios para los servicios de gas y luz. Sin embargo, será en el último trimestre del año, cuando el impacto del aumento de tarifas golpee de lleno el bolsillo de los usuarios. La primera víctima del ajuste tarifario será el consumo masivo, indicaron los expertos.

“Durante el primer semestre del año, el consumo de productos envasados de alimentos, bebidas, cosmética, higiene y limpieza, avanzó en gran parte porque la base de comparación del año pasado era muy baja. A partir de ahora, los indicadores van a ser todos negativos”, anticipó Osvaldo del Río, titular de la consultora Scentia.

“Las categorías de consumo están deterioradas aunque los alimentos básicos son lo que más resiste. Incluso en julio se destacó un fenómeno particular, que arrojó un aumento de ventas que no esperábamos”, admitió Del Río. El experto explicó que, durante ese mes, se registró en supermercados un salto de consumo en las categorías esenciales como aceite, café, arroz, pastas secas.

Ante esa realidad, los consumidores reaccionaron anticipando las compras. Sin embargo, lo hicieron exclusivamente en supermercados, donde el aumento rozó el 8% mientras que, cayó en los almacenes de barrio. «La mayor capacidad de las grandes cadenas, de absorber transitoriamente aumentos y amortiguar el traslado a las góndolas, es uno de los factores que impulsó»; según Del Río, «a que el mayor consumo se concentrara en los supermercados, en detrimento de los comercios de cercanía».