Un juez de Garantías de Esquina, en Corrientes, concedió la prisión domiciliaria a José Fernández Codazzi, el abogado investigado por haber colaborado en la fuga de un hombre acusado de intento de homicidio y de sustraer a su hijo de seis años. La medida incluye el uso de tobillera electrónica y vigilancia policial, aunque la decisión fue impugnada por el fiscal del caso. Por ese motivo, el Tribunal de Revisión de Mercedes deberá definir si el letrado mantiene el beneficio o vuelve a quedar detenido en una dependencia policial.

Fernández Codazzi, conocido públicamente como “el abogado del diablo”, fue imputado por el fiscal Javier Gustavo Mosquera como partícipe primario en la sustracción del niño y por encubrimiento de la tentativa de homicidio atribuida al brasileño Josías Santos Regis. La investigación sostiene que el abogado habría trasladado al acusado y al menor después del ataque ocurrido en la ciudad correntina de Esquina. La acusación se agravó luego de que aparecieran imágenes de cámaras de seguridad que lo ubicarían en el momento del traslado.

Las imágenes que complicaron al abogado

La situación judicial del letrado comenzó a complicarse cuando los investigadores accedieron a registros de cámaras de seguridad. En esas imágenes, según la pesquisa, se observa a Fernández Codazzi llegar hasta una vivienda para recoger a Regis y al niño. A partir de esa evidencia, el abogado habría reconocido ante los investigadores que los llevó hacia un paraje rural ubicado sobre la ruta nacional 12, camino a Goya.

Ese dato permitió orientar el operativo de búsqueda y dio con el paradero del hombre y su hijo. Ambos fueron localizados en una zona rural, después de que un peón los viera en una tapera y alertara a la Policía Rural junto con su empleador. Al momento de la detención, Regis ya no tenía el arma que habría usado durante el ataque investigado.

El planteo de la defensa

Fernández Codazzi fue asistido por el defensor oficial Fernando Ranaletti, quien sostuvo que el abogado actuó en un “estado de licitud”. La defensa planteó que el imputado podrá seguir ejerciendo la profesión mientras avance la causa, e incluso asistir a compromisos judiciales que ya tenía previstos. El fiscal, en cambio, pidió que se le suspendiera la matrícula profesional. Aunque el juez rechazó ese punto por considerar que corresponde a un trámite administrativo ante el Colegio de Abogados.

La imputación contra el letrado se apoya en delitos de gravedad. La sustracción de un menor de diez años prevé penas de entre cinco y quince años de prisión, a lo que se suma el encubrimiento agravado. La resolución que le concedió la domiciliaria quedó ahora bajo revisión, por lo que su situación puede cambiar si el tribunal acepta la impugnación fiscal.

El vínculo con el acusado y sus antecedentes

Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que Fernández Codazzi ya había asistido profesionalmente a Regis en otros casos. Ese antecedente forma parte del análisis sobre el rol que pudo haber tenido durante la fuga. Para la acusación, no se trató de una intervención casual, sino de una colaboración concreta después de un hecho violento y de la sustracción del niño.

El abogado también tiene otros antecedentes judiciales y públicos. Está procesado por peculado, acusado de haberse quedado con dinero correspondiente a trámites cuando estaba al frente de un Registro de la Propiedad Automotor. Ese expediente se suma a una trayectoria marcada por intervenciones polémicas en causas de alto impacto.

Su intervención en el caso Loan

Fernández Codazzi ya había quedado bajo la lupa por su participación en la causa por la desaparición de Loan Danilo Peña. En ese expediente, trasladó a Laudelina Peña hasta una fiscalía de la ciudad de Corrientes para instalar la versión de que el niño había muerto accidentalmente tras ser atropellado por la camioneta de otros imputados. Esa hipótesis luego perdió fuerza dentro de la investigación judicial.

Laudelina terminó procesada como coautora de la sustracción de Loan y Fernández Codazzi fue apartado de su rol como defensor. Su intervención en ese caso generó cuestionamientos por sus vínculos políticos y por la forma en que se produjo el traslado de la testigo. Ahora, la nueva imputación vuelve a colocarlo en el centro de una causa sensible. Esta vez por su presunta colaboración en la fuga de un padre acusado de un delito grave y con un menor involucrado.