En 2025 bajó la desigualdad, pero persiste una brecha amplia entre ricos y pobres según INDEC
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec confirmó que en el segundo trimestre de 2025 la desigualdad se redujo levemente en la Argentina. El coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, descendió a 0,424, frente al 0,436 registrado un año atrás. También mostró una mejora respecto al primer trimestre, cuando el índice fue de 0,435.
El organismo explicó que, aunque se evidenció un retroceso en la concentración, la distancia entre los extremos de la pirámide social continúa siendo significativa. La brecha entre los ingresos del 10% más rico y el 10% más pobre llegó a 13 veces en el período relevado.
Ingresos per cápita familiares
El ingreso promedio per cápita de la población alcanzó los $537.024, mientras que la mediana fue de $392.000, lo que significa que la mitad de los argentinos percibe montos inferiores a esa cifra.
Los datos reflejan que el decil más pobre obtuvo un promedio de $96.730, mientras que el decil más alto alcanzó $1.699.225. En términos de participación, el 1,8% del ingreso total se concentró en el sector más bajo, frente al 31,5% que absorbió el más alto.
Composición de los ingresos
El 78,4% de los recursos de los hogares provino de fuentes laborales, mientras que el 21,6% restante correspondió a ingresos no laborales como jubilaciones, pensiones o programas sociales. En los sectores más vulnerables, esta proporción se amplía: en el primer decil, el 71,4% de los ingresos no provino del trabajo.
En cambio, en el decil más alto los ingresos no laborales representaron apenas el 11,7%. La disparidad confirma que la desigualdad estructural se reproduce tanto en el mercado de trabajo como en el acceso a transferencias estatales.
Situación de ocupados y asalariados
Entre los ocupados, el ingreso promedio fue de $919.560, con una mediana de $700.000, equivalente al límite superior del decil 5. Los primeros cuatro deciles promediaron $318.626, mientras que los más altos llegaron a $2.236.430.
En los asalariados, que sumaron 9,4 millones de personas, el ingreso promedio fue de $924.872. Aquellos con aportes jubilatorios recibieron $1.133.377, frente a los $565.625 que percibieron quienes no cuentan con descuentos.
Brecha de género y desigualdad estructural
El informe también mostró la persistencia de la desigualdad de género: los varones tuvieron un ingreso promedio de $1.033.742, mientras que las mujeres alcanzaron $728.991, con una diferencia cercana al 27%.
En cuanto a los hogares, el ingreso medio fue de $1.605.136, con fuertes contrastes internos: los más pobres promediaron $299.137, frente a los $4.789.702 que percibieron los más ricos. Además, la relación de dependencia muestra un escenario crítico: en el primer decil se registraron 273 no ocupados cada 100 ocupados, mientras que en el decil más alto la relación fue de 43.