La inflación de diciembre se convirtió en un dato central para el cierre económico de 2025 y para las principales variables que impactarán en 2026. Las consultoras privadas estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) volverá a ubicarse en torno al 2,5%, un nivel similar al de noviembre, pero con efectos directos sobre el régimen cambiario, el impuesto a las Ganancias y el monotributo.

El dato representa un desafío para el ministro de Economía, Luis Caputo, ya que marcará el comportamiento del dólar oficial dentro del nuevo esquema de bandas y definirá dos actualizaciones previstas por ley a partir de enero.

Las proyecciones privadas y la dinámica de precios

Luego de que el IPC de noviembre se ubicara en 2,5%, las consultoras Eco Go, Analytica y LCG coincidieron en que diciembre cerrará en un nivel similar. De confirmarse, implicará el quinto mes consecutivo de aceleración de la inflación.

El escenario adquiere relevancia porque diciembre funciona como mes bisagra: además de cerrar el año, es el punto de partida para los ajustes automáticos que entran en vigencia en el primer semestre de 2026.

El impacto sobre el dólar y las bandas cambiarias

Con el inicio de la nueva fase del programa económico, la inflación pasó a ser una variable clave para el esquema cambiario. En enero, las bandas del dólar mayorista se ajustarán por el 2,5% correspondiente al IPC de noviembre, mientras que el dato de diciembre definirá el movimiento de febrero.

Según los cálculos oficiales, hacia fines de diciembre la banda superior se ubicará en $1.526,60. Al aplicar el ajuste inflacionario de noviembre, el techo del dólar mayorista pasará a $1.563,51 al finalizar enero. Si la inflación de diciembre vuelve a ser del 2,5%, en febrero el límite ascenderá a $1.602,59.

El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, aclaró que estos ajustes “no necesariamente implican que la tendencia del dólar sea a subir”, aunque el esquema obliga al BCRA a intervenir con ventas de reservas si se superan los límites establecidos.

Ganancias y monotributo: los ajustes que vienen

El IPC de diciembre también será determinante para la actualización de las escalas del impuesto a las Ganancias y del monotributo, ya que la Ley 27.743 establece que ambos regímenes se ajustan dos veces al año —en enero y julio— por el acumulado de inflación del semestre.

Entre julio y noviembre, según datos del INDEC, la inflación acumuló 11,17%. Si diciembre suma otro 2,5%, el total del semestre alcanzará 13,95%.

En Ganancias, hoy los asalariados solteros comienzan a tributar desde un sueldo bruto de $2.624.280, mientras que los casados con dos hijos lo hacen desde $3.453.000. Con la actualización proyectada, esos mínimos pasarían a $2.990.367 y $3.934.694, respectivamente.

En el monotributo, la categoría A elevaría su tope de facturación anual de $8.992.597 a $10.247.058, mientras que el impuesto integrado mensual subiría de $4.182,60 a $4.766,07. En la categoría K, la más alta, el límite pasaría de $94,8 millones a $108 millones, con incrementos proporcionales en el componente impositivo.

Alimentos: señales mixtas en diciembre

El comportamiento de los alimentos mostró señales dispares en la recta final del mes. Un informe de LCG indicó que en la última semana se registró una deflación del 0,3% en alimentos y bebidas no alcohólicas, luego de dos semanas con subas superiores al 0,5%.

La consultora explicó que la baja se debió principalmente a la caída en panificados y bebidas (-0,5%), parcialmente compensada por aumentos en lácteos. No obstante, la carne explicó el 74% de la inflación mensual, con subas acumuladas del 6,7% en lo que va de diciembre.

Por su parte, Analytica relevó una suba semanal del 0,9% en alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires durante la tercera semana del mes. En su proyección, el promedio de cuatro semanas se ubicó en 2,8%, y ratificó una inflación mensual de 2,5% para el nivel general.

Con este panorama, el IPC de diciembre no solo cerrará el año, sino que será una pieza clave del andamiaje económico de 2026, con impacto directo en el dólar, los impuestos y el bolsillo de millones de contribuyentes.