Luis Caputo reconoció que la inflación volvió a mostrar un mal desempeño en los últimos meses, aunque aseguró que el proceso de desaceleración debería retomarse en el corto plazo. El ministro de Economía sostuvo que el Gobierno puede controlar la oferta monetaria, pero no la demanda de pesos, y por eso vinculó parte del problema al comportamiento de la sociedad frente a la moneda local. Al mismo tiempo, ratificó que la administración de Javier Milei no buscará financiamiento en los mercados internacionales y afirmó que ya tiene identificadas alternativas para cubrir los próximos vencimientos de deuda.

Las definiciones fueron realizadas durante el 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, donde Caputo expuso sobre política monetaria, deuda y relación con el Fondo Monetario Internacional. En ese marco, el jefe del Palacio de Hacienda defendió la estrategia oficial y buscó relativizar el impacto de los últimos datos inflacionarios. Según planteó, la economía está ordenada, pero arrastra todavía efectos de recomposición de precios y un fuerte componente de escepticismo social.

Qué dijo Caputo sobre la inflación

El ministro admitió que el sendero de desaceleración sufrió un freno en los últimos siete u ocho meses. Aun así, sostuvo que la dinámica de precios debe leerse a partir del equilibrio entre oferta y demanda de pesos. En esa explicación, afirmó que el Gobierno controla la emisión, pero no puede forzar a los argentinos a conservar moneda local si no quieren hacerlo.

Caputo remarcó que la mayoría de la población ya entiende que la inflación es un fenómeno monetario. Sin embargo, aclaró que ese desequilibrio no se da solo cuando aumenta la cantidad de pesos, sino también cuando cae su demanda. Bajo esa lógica, atribuyó parte de la dificultad para bajar más rápido la inflación a un comportamiento defensivo de los agentes económicos frente al peso.

Los factores que, según Economía, empujaron los precios

En su exposición, el ministro señaló que la aceleración reciente respondió en buena medida a una recomposición de precios relativos. En particular, mencionó el impacto de los bienes regulados y de la carne, dos rubros que, según su visión, tuvieron una incidencia puntual pero no permanente. Por eso insistió en que no deberían seguir presionando con la misma intensidad en los próximos meses.

Caputo consideró que el salto de la carne no se repetirá con la misma magnitud y que, una vez absorbido ese efecto, la desinflación retomará su curso. No puso una fecha concreta para llegar a niveles mucho más bajos, pero sí expresó que espera que el regreso a ese sendero ocurra pronto. En otras palabras, buscó instalar que el rebrote existe, pero que no altera la lógica general del programa económico.

El escepticismo social, otro eje de su diagnóstico

Además de los factores estrictamente económicos, el ministro sumó un elemento político y cultural a su explicación. Dijo que hoy es más difícil lidiar con el escepticismo de buena parte de la sociedad que con la propia macroeconomía. A su entender, el daño acumulado por años de crisis hizo que muchas personas sigan pensando que a la Argentina necesariamente le va a ir mal.

Esa mirada fue acompañada por una crítica directa al kirchnerismo, al que responsabilizó por el deterioro económico y psicológico de la población. Desde esa perspectiva, Caputo sugirió que una parte de la resistencia a confiar en el peso y en la baja de la inflación responde menos a variables actuales que a una memoria social marcada por experiencias fallidas. El argumento oficial, así, busca explicar la persistencia de tensiones incluso en una economía que el Gobierno considera “en orden”.

La estrategia para pagar deuda sin volver al mercado externo

En paralelo con el tema inflacionario, Caputo reafirmó que el Gobierno no planea salir a los mercados internacionales para refinanciar deuda. Aseguró que esa posibilidad fue evaluada el año pasado, pero finalmente descartada. Según explicó, la prioridad es utilizar recursos propios y otras alternativas de financiamiento más baratas que una emisión de bonos en el exterior.

El ministro afirmó que el equipo económico ya tiene identificadas fuentes suficientes para cubrir los próximos tres vencimientos de capital. Esos compromisos incluyen pagos en julio de este año, enero de 2027 y julio del año próximo, por un total cercano a los 9.000 millones de dólares. La idea oficial es sostener esa cobertura con financiamiento alternativo, desarrollo del mercado local y venta de activos.

Qué rol tendrán Furiase, el mercado local y los activos

Caputo destacó el trabajo de Federico Furiase en la Secretaría de Finanzas y lo definió como una búsqueda de refinanciamiento al menor costo posible. En ese marco, aseguró que ya existen opciones más baratas que el mercado internacional, aunque evitó detallarlas y solo anticipó que se conocerán en los próximos meses. Esa reserva busca mostrar que el plan existe, aunque todavía no esté completamente expuesto.

Al mismo tiempo, el ministro insistió en que el desarrollo del mercado local seguirá siendo una pieza central. Junto con la venta de activos y otras fuentes de financiamiento, esa vía aparece como uno de los pilares de la hoja de ruta oficial para atravesar los próximos compromisos sin reabrir el endeudamiento externo. El mensaje es que la Argentina puede seguir pagando y estabilizando sin volver a depender del crédito internacional en esta etapa.

La relación con el FMI y el mensaje al sector privado

Caputo también se refirió a la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y describió el vínculo con el organismo como “espectacular”. Sostuvo que nunca antes la Argentina había tenido una relación semejante con el FMI y afirmó que el Gobierno logró construir confianza a partir de resultados concretos. Además, recordó que en 2027 habrá otros 3.000 millones de dólares de capital con el organismo.

En el tramo final de su exposición, el ministro buscó reforzar el mensaje hacia el sector privado. Dijo que el Gobierno no favorece sectores particulares, sino que crea condiciones macroeconómicas, institucionales y jurídicas para que la inversión llegue donde el mercado considere más conveniente. Con esa idea, intentó mostrar que el programa oficial combina estabilidad, reglas y financiamiento alternativo para sostener el rumbo económico pese al rebrote inflacionario reciente.