Diego Schwartzman debutó con derrota en el ATP 500 de Hamburgo y continúa en caída libre en el presente circuito. El argentino cayó por 7-5 y 6-4 ante el finlandés Emil Ruusuvuori. Durante el partido mostró su frustración rompiendo una raqueta contra el piso, una reacción inusual en su comportamiento.

El Peque tuvo momentos de superioridad sobre el europeo, pero nunca pudo encadenar una seguidilla de puntos en su favor para tomar confianza. Se lo vio padeciendo el partido con los constantes mensajes hacia su entrenador al costado de la cancha.

Shwartzman perdió su servicio en cuatro oportunidades durante el encuentro y cosechó ocho dobles faltas. Terminó el partido sin anotar aces, con un 69% de primeros servicios, un 64% de puntos ganados con el primer saque y apenas un 26% de puntos obtenidos con el segundo.

Diego tuvo nueve oportunidades para quebrar el saque, pero solo lo consiguió en dos ocasiones. El punto más alto de su malestar llegó durante el séptimo game del segundo set, cuando el marcador quedó 3-3 y rompió la raqueta de un golpe contra el suelo.

El jugador de 29 años vivió sus mejores momentos del año cuando fue finalista en Buenos Aires y Río de Janeiro, aunque perdió en ambas oportunidades, y llegando a los octavos de final de Roland Garros, donde cayó ante Novak Djokovic.

A partir de allí, el rendimiento del argentino empezó a caer y perdió en sus presentaciones en Queen’s y en Eastbourne, además de haber quedado eliminado en la segunda ronda de Wimbledon. Su último encuentro antes del estreno en Hamburgo había sido en el ATP de Bastad, donde recibió un duro golpe en los cuartos de final con la derrota por 6-1 y 6-0 ante el español Pablo Carreño Busta.