Las medidas que tomarán en el fútbol europeo para erradicar las demoras: el enfoque de un VAR “menos invasivo”
El fútbol europeo decidió avanzar hacia una interpretación arbitral más uniforme. Los responsables de arbitraje de las 55 federaciones nacionales se reunieron con las autoridades de la UEFA y un representante de la International Football Association Board (IFAB) para establecer criterios comunes de cara a la temporada 2026/27.
El encuentro no se limitó a presentar las modificaciones reglamentarias. Su propósito central fue acordar cómo deberán interpretarse y aplicarse dentro del terreno de juego. La intención es reducir las diferencias de criterio entre las competiciones nacionales y los torneos continentales organizados por la UEFA.
Roberto Rosetti, director de Arbitraje de la UEFA, calificó el acuerdo como un paso fundamental para mejorar la comprensión de las decisiones entre jugadores, entrenadores, clubes y aficionados.
El desafío no consiste únicamente en modificar las Reglas de Juego, sino en conseguir que todos los árbitros las apliquen bajo una misma línea técnica. Una regla aplicada de manera diferente según el país o la competición pierde previsibilidad y genera desconfianza.
Más tiempo de juego y menos demoras
Uno de los principales consensos estuvo relacionado con las nuevas disposiciones de la IFAB destinadas a combatir la pérdida deliberada de tiempo. Las medidas abarcan especialmente las demoras producidas en:
• Saques de meta.
• Saques de banda.
• Sustituciones.
• Lesiones y atenciones médicas.
• Reanudaciones innecesariamente prolongadas.
Los árbitros recibirán instrucciones para controlar estos procedimientos de manera estricta y uniforme. El objetivo no es acelerar artificialmente el fútbol, sino impedir que las interrupciones sean utilizadas como una herramienta táctica para enfriar el partido, interrumpir el ritmo o conservar un resultado.
Aquí aparece una modificación importante en la gestión arbitral: la pérdida de tiempo dejará de depender exclusivamente de advertencias o apreciaciones subjetivas. Existirán procedimientos y límites más concretos para que el árbitro pueda actuar con mayor respaldo reglamentario.
Identificar claramente las infracciones de mano, donde el cuadro principal es el movimiento corporal adicional, para sancionar.
La prioridad será aumentar el tiempo efectivo sin afectar la naturaleza del juego. Para conseguirlo, la aplicación deberá comenzar desde los primeros minutos.
Un VAR más selectivo y menos invasivo
El segundo gran eje del acuerdo estuvo centrado en el protocolo VAR. Las federaciones coincidieron en que resulta necesario recuperar su principio fundamental: intervenir únicamente frente a un error claro y manifiesto o ante un incidente grave que haya pasado inadvertido para el equipo arbitral. El VAR no fue creado para buscar la decisión perfecta ni para reemplazar el criterio del árbitro. Su función es corregir equivocaciones evidentes dentro de las situaciones previstas por el protocolo. Por lo tanto, una decisión discutible no es necesariamente una decisión revisable. Si las imágenes admiten diferentes interpretaciones o requieren un análisis excesivamente prolongado para determinar si existió un error, difícilmente pueda sostenerse que la resolución inicial fue clara y manifiestamente incorrecta.
Este criterio pretende reducir las revisiones minuciosas, cuadro por cuadro, que terminan transformando al VAR en una segunda instancia arbitral. La tecnología debe funcionar como una red de seguridad, no como un sistema encargado de volver a juzgar cada acción. La conducción del partido continuará perteneciendo al árbitro. El VAR deberá aportarle información cuando exista una evidencia concreta, pero no desplazarlo del centro del proceso de toma de decisiones.
Identidad errónea: qué puede corregir el VAR
Durante la reunión también se analizó la correcta aplicación de las situaciones de “identidad errónea”, de acuerdo con las explicaciones establecidas por la IFAB en su Circular n.º 34. La identidad errónea se produce cuando el árbitro decide amonestar o expulsar a un jugador, pero identifica equivocadamente al responsable de la infracción. En esos casos, el VAR puede intervenir para establecer quién fue realmente el infractor y evitar que la sanción disciplinaria recaiga sobre un futbolista que no cometió la acción. Sin embargo, esa intervención tiene un límite: el VAR corrige la identidad del jugador, pero no debe utilizar el procedimiento como una vía indirecta para revisar cualquier decisión disciplinaria que se encuentre fuera de sus competencias. Esta distinción es esencial. Una cosa es determinar correctamente quién cometió una infracción ya sancionada y otra muy diferente es volver a evaluar toda la naturaleza de la jugada.
Solo el capitán podrá acercarse al árbitro
El acuerdo también respaldó el fortalecimiento del protocolo de cooperación entre árbitros y capitanes, implementado con resultados positivos durante la Eurocopa 2024. El capitán será el interlocutor principal para solicitar una explicación o comunicarse con el árbitro en situaciones relevantes. Los demás jugadores deberán mantener distancia y evitar los rodeos, protestas colectivas o actitudes intimidatorias. La medida no pretende impedir el diálogo. Busca ordenarlo. Cuando varios jugadores rodean simultáneamente al árbitro, la comunicación se transforma en presión. Al canalizar el intercambio mediante el capitán, se protege la autoridad del oficial, se reducen los enfrentamientos y se facilita una explicación breve y clara de la decisión.
Para que el protocolo resulte efectivo, deberá aplicarse desde el comienzo del partido y con el mismo criterio para ambos equipos. La autoridad no se construye únicamente mediante sanciones disciplinarias, sino también mediante una comunicación preventiva, firme y coherente.
Una decisión política y técnica
El acuerdo alcanzado por las 55 federaciones representa mucho más que una actualización reglamentaria. Europa procura construir una identidad arbitral común: mismas reglas, mismas consideraciones y una línea de intervención semejante en todas sus competiciones. El verdadero examen comenzará cuando la pelota entre en juego. La uniformidad no dependerá solamente de las instrucciones impartidas, sino de la preparación de los árbitros, de la coordinación con los equipos VAR y, especialmente, de la voluntad institucional de sostener los criterios incluso cuando aparezcan las primeras decisiones controvertidas.
