Lewis Hamilton eligió una previa distinta antes de salir a pista en Suzuka. En Tokio, el siete veces campeón del mundo participó de una sesión de entrenamiento con el maestro samurái Tetsuro Shimaguchi, reconocido por haber coreografiado las escenas de espada de Kill Bill. La experiencia quedó reflejada en sus redes sociales, donde el piloto británico compartió imágenes del encuentro y lo vinculó con recuerdos muy personales de su infancia.

Hamilton mostró un costado más íntimo y espiritual en Japón. El británico contó que la clase lo llevó de regreso a sus años de formación en karate, una disciplina que, según relató, lo ayudó a atravesar momentos difíciles durante la escuela y le dejó enseñanzas que todavía hoy sigue valorando.

Una lección especial en la previa de Suzuka

La práctica se realizó en un dojo tradicional de Tokio y estuvo guiada por Tetsuro Shimaguchi, artista samurái y figura conocida por su trabajo en Kill Bill, una de las películas favoritas de Hamilton. En su publicación, el piloto no ocultó su entusiasmo por la oportunidad de entrenarse con alguien a quien considera una leyenda dentro de ese mundo.

Las imágenes que difundió muestran a ambos con vestimenta tradicional japonesa y katanas en las manos, en una escena que se aleja por completo del universo habitual de boxes, paddocks y monoplazas. Sin embargo, para Hamilton no fue una actividad aislada ni un simple gesto turístico: la conectó con una parte muy profunda de su historia personal.

El recuerdo del karate y una etapa difícil

En el mensaje que acompañó su posteo, el piloto recordó que comenzó a practicar karate cuando era chico para aprender a defenderse del acoso escolar. Contó que entrenó durante siete años y que esa disciplina le aportó mucho más que herramientas físicas: le enseñó disciplina, respeto y humildad.

Hamilton también se detuvo en un gesto que, según explicó, recién con el tiempo logró entender del todo. Cada clase comenzaba con una reverencia al sensei, una costumbre que de niño no comprendía por completo, pero que hoy aprecia desde otro lugar. Por eso, repetir ese mismo ritual frente a Shimaguchi en Tokio tuvo para él un valor especial.

Un “círculo completo” antes de correr

El propio Hamilton definió la experiencia como un momento de “cierre de ciclo”. La idea aparece ligada a ese cruce entre presente y pasado: volver a una práctica que marcó su infancia, hacerlo en Japón y de la mano de un maestro al que admira. En ese contexto, la lección adquirió un tono emocional mucho más fuerte que el de una actividad previa a una carrera.

Además, el piloto agradeció públicamente a Tokio por la bienvenida, la cultura y la belleza de la ciudad. El viaje, entonces, quedó planteado no solo como una escala dentro del calendario de la Fórmula 1, sino también como una vivencia personal que lo tocó de cerca en un momento importante de la temporada.

Cómo llega Hamilton al Gran Premio de Japón

La experiencia en el dojo coincidió con la llegada de Hamilton a Japón para disputar una nueva fecha del campeonato. El británico venía de conseguir un podio reciente en China y encara la cita de Suzuka como el último compromiso antes de una pausa prolongada en el calendario.

El circuito japonés, uno de los más emblemáticos de la Fórmula 1, forma parte del campeonato desde 1987 y tiene una extensión de 5.807 metros. La actividad ya comenzó con las primeras prácticas y continuará con la clasificación y la carrera principal, pactada a 53 vueltas.

El calendario que cambió por la crisis internacional

La fecha de Japón quedó además enmarcada en un contexto especial para la temporada 2026. La suspensión de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita por la situación geopolítica en Medio Oriente redujo el calendario y transformó a Suzuka en la última carrera antes de un parate de 33 días.

Ese recorte deja a la máxima categoría con 22 Grandes Premios y 28 carreras en total, incluidas seis Sprint. Recién volverá a haber actividad oficial con el arranque del Gran Premio de Miami, a comienzos de mayo.