En un gesto cargado de simbolismo y emoción, la familia de Miguel Ángel Russo despidió por última vez al histórico entrenador en una ceremonia íntima realizada en la Bombonera. Parte de sus cenizas fueron esparcidas en el césped del estadio de Boca Juniors, el club donde dirigió su último partido y con el que alcanzó algunos de los momentos más importantes de su carrera.

El homenaje marcó el inicio de una serie de despedidas que se repetirán en otros clubes del fútbol argentino donde Russo dejó una huella profunda como jugador, técnico y referente.

El acto se realizó a puertas cerradas, con la presencia de sus familiares más cercanos. Leandro Paredes, actual capitán del Xeneize, fue el encargado de recibirlos y acompañarlos en este momento tan especial. Según informó el periodista Leandro Aguilera, el mediocampista les abrió las puertas del vestuario local y ofreció sus condolencias, ya que no había podido asistir al velatorio la semana pasada debido a sus compromisos con la Selección argentina por la fecha FIFA.

Las cenizas del querido DT también serán esparcidas en otros escenarios que marcaron su trayectoria: el estadio Gigante de Arroyito, de Rosario Central; La Fortaleza, de Lanús; y el estadio UNO, de Estudiantes de La Plata.

Así lo confirmó el presidente de Rosario Central, Gonzalo Belloso, apenas horas después de la muerte de Russo. “Miguel se ganó el respeto y el cariño eterno de todos. Es justo que tenga su despedida en cada lugar donde dejó una parte de su historia”, expresó el dirigente.

Un legado que trasciende camisetas

Miguel Ángel Russo falleció el miércoles 8 a los 69 años, dejando un legado que atraviesa generaciones y camisetas. Campeón con Boca en la Copa Libertadores 2007 y símbolo de Estudiantes de La Plata, su figura será recordada por su liderazgo sereno, su amor por el fútbol y su profunda humanidad.

Con esta serie de homenajes, el fútbol argentino le dice adiós a un hombre que hizo de la pasión y la coherencia su sello inconfundible.