Santiago Ascacíbar podría tener sus primeros minutos con la camiseta de Boca el próximo domingo ante Newell’s en La Bombonera. El volante ya realizó fútbol con sus compañeros y, aunque llega con pocos entrenamientos, todo indica que al menos será citado tras la derrota 2 a 1 frente a Estudiantes, un partido que volvió a dejar expuestas falencias en la mitad de la cancha.

El Ruso no aparece como la respuesta a los problemas de generación, pero sí como una pieza capaz de modificar la dinámica del sector. Por características y por el rol que cumplió en Estudiantes en los últimos años, puede ofrecer despliegue, llegada al área y agresividad para pisar zonas de definición, algo que Boca no logró sostener con regularidad en el arranque del torneo.

En un esquema que podría incluir a Leandro Paredes como eje de salida y a Ander Herrera como nexo, Ascacíbar se perfila como el volante con mayor recorrido vertical. Su función sería romper líneas sin pelota, acompañar al delantero y transformarse en una opción de gol desde segunda línea. En ese aspecto, sus números recientes lo respaldan, con mayor participación ofensiva que en su primera etapa como profesional.

A su aporte en ataque se suma su capacidad de recuperación. El mediocampo xeneize mostró problemas de equilibrio cuando lo presionan a Paredes y cuando el equipo queda partido tras pérdida. Ascacíbar ofrece lectura defensiva, intensidad en el quite y ocupación de espacios, atributos que pueden ayudar a ordenar un sector que sufrió en la transición rival.

El déficit que seguirá sobre la mesa es la creación. Con Paredes cada vez más marcado, Ander Herrera administrando cargas físicas y las lesiones de Alan Velasco y Carlos Palacios, Boca continúa dependiendo de acciones aisladas o de la inspiración de sus extremos. La llegada del Ruso apunta a cubrir la cuota de gol y energía en el medio, mientras el cuerpo técnico aún debe resolver quién asume el peso de la gestación.