Siete de cada diez chicos que viven en la Argentina están en situación de pobreza. Ya sea porque a sus hogares no ingresa suficiente dinero para la compra de los bienes y servicios básicos, o por la privación de algún derecho esencial. Por ejemplo, el acceso a la educación, a una vivienda adecuada y no ubicada en cercanía de fuentes de contaminación. También la atención sanitaria o a los servicios de saneamiento en el hogar. La pobreza infantil escala cada día más, afectando profundamente el crecimiento del país y deteniendo el progreso a futuro de las personas.

El dato es parte de las conclusiones de un informe de UNICEF, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. En junio último, cuatro de cada diez hogares con niños debieron dejar de comprar algún alimento, ante la falta de dinero. Según el dato extrapolado a todo el país, 8,6 millones de chicos son pobres por ingresos o por privaciones de carácter no monetario. De ellos, 3,9 millones de menores (31% del total) están afectados por ambos tipos de pobreza.

Según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), en el período de enero a agosto de este año los recursos destinados al pago de asignaciones familiares para empleados formales y monotributistas cayó, en términos reales (corregidos los datos por inflación) un 34,8%. En tanto, los derivados a la Asignación Universal por Hijo (AUH) disminuyeron 12,2%. La razón de ese retraso está en la insuficiencia, frente a la inflación, de la fórmula de movilidad previsional. La cual es usada como referencia para la suba nominal de las asignaciones que se hace trimestralmente.

Otra estadística que muestra el alto grado de vulnerabilidad de gran parte de la población es el que indica que, a falta de dinero, un 28% de los adultos dejó de comer alguna vez en el día. Ya sea en el desayuno, el almuerzo, la merienda o la cena, para poder darles alimentos a los chicos. En 2022, los consultados dieron esa respuesta un 19% de las veces. En consecuencia, se muestra un fuerte empeoramiento de la situación. Entre los niños, el 6% no accedió a alguna de las comidas diarias.