De acuerdo a un informe de la consultora LCG, en la tercera semana de mayo la suba de precios de los alimentos promedió 1,28%. El índice de alimentos y bebidas presentó una inflación mensual de 8,6% promedio en las últimas cuatro semanas y 6,1% en lo que va del mes, añadió el documento. Los productos que componen la canasta básica alimentaria (CBA) siguen empujando la suba de precios.

En la semana que pasó, los lácteos y los huevos estuvieron al tope de los incrementos registrados en supermercados y negocios de cercanía. Según el texto, cuatro categorías se ubicaron por encima del promedio semanal y la carne se ubicó por debajo, pero explicó el 28% del aumento. En esta oportunidad, ‘frutas’ ayudaron con una baja de 1,7% semanal. De esta manera, así queda el registro de cada producto:

  • Condimentos y otros productos alimenticios: 3,12%
  • Comidas listas para llevar: 2,57%
  • Productos lácteos y huevos: 2,31%
  • Azúcar, miel, dulces y cacao: 1,91%
  • Bebidas e infusiones para consumir en el hogar: 1,19%
  • Carnes: 1,16%
  • Verduras: 1,1%
  • Productos de panificación, cereales y pastas: 0,63%

El porcentaje de productos con aumentos semanales fue del 24%. Los aumentos estuvieron concentrados en una menor cantidad de productos, pero fueron más relevantes que la semana pasada. 

Mientras suben los precios, también cae el consumo 

De acuerdo a la consultora Focus Marketel consumo retrocedió 16,6% en abril, acelerándose en el inicio de mayo. Esta información surgió a partir del procesamiento de 9.5 millones de tickets. Para la primera semana de mayo, la caída es de 21,6% interanual. El acumulado del año muestra una contracción del 8,2% en el consumo nacional.

«La primer semana de mayo comienza con caída de 21,6% en supermercados de hasta 500 m2. Sin embargo, la situación de cadenas de supermercados regionales es aún peor, con una caída del 27,2%. La aceleración de precios en las categorías de consumo masivo se complementan con ausencias de productos por problemas de reposición en góndolas por falta de insumos o materias primas», señaló Damián Di Pace, director de la consultora. 

El proceso inflacionario adquirió una dinámica propia difícil de frenar, frente a expectativas que vuelven a desanclarse. La falta de peso político para coordinar expectativas y la ausencia de un programa de estabilización, lo cual contribuye a ir consolidando pisos cada vez más elevados para la inflación. 

A esto se le suma el impacto de las restricciones a las importaciones, y precios más sensibles a los movimientos de los dólares libres. También la incidencia de las expectativas de devaluación y el impacto del “dólar agro” sobre ciertos alimentos, con un programa “Precios Justos” con escasa influencia.