La lista de frutas y verduras de verano, es larga y su variedad de sabores y colores invita a asociarlas en preparaciones refrescantes. Además, acompañan los hábitos saludables que se tienden a adoptar en días de descanso. Ricas en vitaminas, minerales y nutrientes, son además fuente de agua en días de calor. Por eso, es en esta época cuando su consumo es más fácil de aumentar, en platos simples y atractivos a primera vista.

En mejores condiciones, más frescas, más ricas y más accesibles, las frutas y verduras de estación son, además, más tentadoras. Según detalla el Ministerio de Agricultura de la Nación, el zapallo, la calabaza, el rabanito, el tomate, los espárragos, el morrón, la cebolla, las chauchas, el pepino, etc. A esa lista se puede sumar la remolacha, el apio, el zapallito redondo, el zucchini, la espinaca, el kale, la lechuga y el repollo. Cuanta más variedad de estos se sumen al plato, más nutrientes se obtendrán.

Las frutas y verduras de verano aportan gran cantidad de vitamina D y agua, ambas necesarias para hidratar el cuerpo y cuidar la piel en días de sol y altas temperaturas. En cambio, “las de invierno tienen más vitamina C, que ayudan a mejorar el sistema inmune. Éste es uno de los motivos que nos llevan a recomendar el consumo de las frutas y verduras de estación. Porque los nutrientes que contienen son los que necesitamos en cada momento y, la variedad de color nos da la tranquilidad sobre la ingesta”, afirma la licenciada en Nutrición, Jorgelina Latorraga (M.N. 4283).

Impacto en la salud

Con respecto a sus aportes para la salud, en la mayoría de las frutas y verduras “es posible encontrar vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6 y B9), que regulan los procesos metabólicos. Luego podemos destacar a la vitamina A, presente principalmente en todo lo que es amarillo, naranja y rojo. Como por ejemplo, el durazno, el damasco, la papaya, el tomate, el morrón, las cerezas, el zapallo y la calabaza.

La vitamina K, que interviene en la biosíntesis de los factores de coagulación sanguínea. Se encuentra en la acelga, la espinaca, las hojas de remolacha, el pepino, la lechuga y el repollo. Y, la vitamina C, está en el tomate, el morrón, la papaya, la frutilla y los frutos rojos”, señala la Nutricionista, Romina Devoto (M.N. 7704).

Los meses de verano resultan motivadores para multiplicar la cantidad y variedad de frutas y verduras presentes en los menús del día a día. Y el inicio del año, es el momento propicio para proponerse convertir la rutina en un hábito saludable, que es necesario mantener en el tiempo, estación tras estación.