Octavos de final: es hora de asumir la responsabilidad de ser un favorito
Este es el Mundial que vino a jugar la Argentina. Hasta aquí los esfuerzos estuvieron enfocados en salir de la perplejidad inicial. Ahora el curso se enderezó, y ya no habrá excusas ni argumentos para justificaciones. Porque ya no hay necesidades. Es un nuevo empezar, y la hora exacta para que el equipo demuestre si está a la altura de lo que siempre se esperó.
Australia, el inesperado rival de los octavos de final, es una prueba menos exigente de la que se imaginaba en esta etapa, pero se lo tomará como si se tratara de un campeón mundial. Así debe ser, ya quedó claro. Y con ese espíritu, la selección saldrá este sábado, a las 16 horas (las 22 locales), a buscar meterse entre los ocho mejores de la Copa del Mundo, en un encuentro que se jugará en el estadio Ahmad Bin Alí.
En ese sentido habló el entrenador Lionel Scaloni en la conferencia de prensa. Dijo lo que se esperaba, el discurso de ocasión. Que será un rival de jerarquía, difícil; que el torneo ya dio demasiadas muestras de que no hay seleccionados menores, etc. No quiere por nada del mundo que se piense lo que es real, que el destino le hizo un guiño.
Por un lado, Scaloni mostró señales saludables. “¿Qué sacudón?, ¿a qué te referís?”, dijo por la frustración del debut. En esos momentos no quería mostrar las heridas. Ahora, con un panorama distinto, reconoció: “Después del golpe que sufrimos en el primer partido…”. Toda curación debe comenzar por la aceptación. Eso está muy bien. Pero enseguida recayó en un hábito difícil de comprender, muy futbolero. Se quejó por las cuatro horas de diferencia entre el descanso de Australia y la Argentina.