Los datos de la canasta básica total (CBT) y la canasta básica alimentaria (CBA) difundido por el INDEC preanunciron el peor de los desenlaces. En especial, para las cifras de pobreza del segundo semestre, que se conocerán recién en marzo del próximo año. Y que, con las estadísticas de ayer, los expertos en la medición ya proyectan por encima del 40%, entre julio y diciembre, de este año.

Las cifras oficiales refieren que, con la suba en octubre de ambas canastas, en el año ya acumularon un incremento que supera a la inflación. Según los expertos, existe una segunda conclusión obvia a la luz de las cifras publicadas por el INDEC: ya no es suficiente que los ingresos aumenten a la par de la inflación. En estos casos, para mejorar los indicadores sociales, deberían correr muy por encima del avance de los precios.

“La indigencia y la pobreza suben, aún si los ingresos subieran a la par de la inflación. Complicadísimo”, posteó Leopoldo Tornarolli, especialista en desigualdad y pobreza del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS).

De confirmarse estas proyecciones, el dato oficial para todo el segundo semestre podría indicar que el nivel de pobreza volvió al récord de 42%, registrado en plena pandemia. Recordemos que, en esos momentos, las severas restricciones derrumbaron la actividad económica. Si bien ahora la actividad no está restringida, pero el impacto de la inflación parecería tener un impacto igual de demoledor.