La semana que viene, el Gobierno anunciaría el comienzo de la segmentación de tarifas. Más de 5,5 millones de hogares y comercios de todo el país, empezarán a recibir las facturas de luz con aumentos. Se trata de una quita del 20% de los subsidios a las tarifas, en lo que será la primera fase de la segmentación que también regirá para 3,7 millones de suministros de gas.

De acuerdo a fuentes oficiales, al menos el 33% de los usuarios comenzarán a pagar a partir del 1 de noviembre, facturas con quita de subsidios. Mientras que, los restantes califican en los sectores N2 (ingresos bajos, con tarifa social) y N3 (sectores medios, sin pérdida de subsidios). El impacto inflacionario fue estimado en 0,3 puntos del índice de precios al consumidor. Fuentes del Ministerio de Economía calificaron como “soportable” ese nivel de aumento. También aseguraron que congenia con el objetivo del ministro Massa de llevar la inflación por un “sendero decreciente”.

Desde Casa Rosada y el Palacio de Hacienda se impone el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo fue reducir el déficit fiscal a 1,9 puntos del Producto Bruto Interno, como proyecta el Presupuesto 2023. Con la segmentación de tarifas, el Poder Ejecutivo espera reducir al menos 0,3 puntos del PBI el rojo de las cuentas públicas.

Según determinó la Oficina de Presupuesto del Congreso, el monto total destinado a los subsidios a la energía ascenderá el año próximo a 2.360.603 millones de pesos. Lo que significa una contracción, en términos reales, del 16% interanual. Un funcionario de la cartera de Kicillof calculó que será mucho más relevante, para el equilibrio fiscal, la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner.