Tras conocerse el índice de inflación de julio (7,4%), el más alto en los últimos 20 años, muchos consumidores admitieron, en un estudio realizado por Escuela IDAES de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que modificaron los hábitos de consumo en su vida diaria. Además, el informe reveló que, en una muestra de 800 personas pertenecientes al AMBA, al menos 7 de cada 10 argentinos consideró que en los próximos meses bajará de clase social.

En otros resultados que arroja el estudio, el 83% de personas admitió tener que hacer ajustes en sus presupuestos familiares para enfrentar los cambios de precios. En tanto, un 48% aseguró que dejó de pagar ciertas cuentas o facturas; y un 46% confesó que pidió plata prestada.

Además, en la organización del presupuesto familiar, al menos un 78% admitió que cada día cuesta más organizarse y un 70% aseveró que pasa mayor tiempo buscando ofertas de precios en bienes de consumo (alimentos, limpieza, etc).

El informe concluye demostrando que los sectores más afectados en términos de pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos fueron en primer lugar los trabajadores (75%) y los jubilados (73,4%).