El Tribunal Oral Federal de Tucumán (TOFT) absolvió, por mayoría, a una mujer que mandaba a nueve menores de edad, cinco de ellos sus hijos, a trabajar. Eran enviados todos los días a la Plazoleta Mitre para limpiar vidrios de los autos, vender cosas y pedir dinero. La mayoría de los jueces consideró que no hubo explotación, argumentando que si bien la acusada se llevaba la mayor parte del dinero, vivía en la misma situación vulnerabilidad que los menores.

“Compartía su casa con los niños y adolescentes. Comía y dormía con ellos, en idéntico contexto de privación de necesidades básicas y con los mismos déficits de higiene y salubridad”, sostuvieron los magistrados Carlos Jiménez Montilla y Abelardo Basbús en su resolución del 15 de junio pasado.

En disidencia, el tercer juez del tribunal, Enrique Lilljedahl, sí entendió que había delito. Dijo que la mujer se aprovechó “del duro contexto de sus víctimas», para someterlos a largas jornadas de ´trabajo´ en la calle «y cuyo provecho económico era casi exclusivo de ella”.

Para Lillljedahl la mujer fue responsable del delito de trata de personas con finalidad de explotación laboral. El juez votó por una condena de 10 años de prisión, tal como había pedido el fiscal Pablo Camuña en el juicio.